Análisis proteómico de líquido cefalorraquídeo de los pacientes con enfermedad de Parkinson
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Guo J, Sun Z, Xiao S, Liu D, Jin G, Wang E, et al.
Cell Research 2009; 19: 1401-3
La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más común después de la enfermedad de Alzheimer. Aunque algunos tratamientos para la enfermedad de Parkinson son beneficiosos en las etapas tempranas de esta enfermedad, el diagnóstico preciso en estas etapas sigue siendo un reto para los clínicos. Un diagnóstico ideal para la enfermedad de Parkinson debería ser altamente específico y sensible, así como ser capaz de predecir la progresión de la enfermedad. En la actualidad, el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson se basa principalmente en la evaluación de las características clínicas, principalmente los signos cardinales.
Sin embargo, el diagnóstico certero basado en las características clínicas a menudo es difícil debido a la existencia de otras formas de parkinsonismo, incluida la degeneración corticobasal, la demencia con cuerpos de Lewy, la atrofia multisistémica y la parálisis supranuclear progresiva. Las características no motoras, como la demencia y la disautonomía, tienen lugar especialmente en las etapas avanzadas de esta enfermedad. Estos factores complican la diferenciación de la enfermedad de Parkinson de las otras enfermedades antes citadas, por lo que en estos momentos hay un gran interés en el desarrollo de procedimientos más efectivos para el diagnóstico de esta patología en sus etapas tempranas.
En este estudio se ha llevado a cabo un análisis proteómico basado en la electroforesis bidimensional del líquido cefalorraquídeo de pacientes con enfermedad de Parkinson. Posteriormente, mediante cromatografía líquida en combinación con espectrometría de masas en tándem, se pudieron identificar hasta 14 proteínas expresadas diferencialmente, que podrían considerarse potenciales marcadores diagnósticos de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, se encontró que la mayoría de estas proteínas estaban asociadas con las patologías y las rutas metabólicas de otras enfermedades neurodegenerativas. Por ejemplo, la apolipoproteína E está elevada en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes tanto con enfermedad de Parkinson como de Alzheimer, por lo que estas dos enfermedades podrían compartir mecanismos patogénicos hacia los que dirigir estrategias terapéuticas similares.
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Figura 1

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Figura 1. Electroforesis bidimensional en las que se muestran las proteínas con niveles de expresión diferenciales entre los pacientes con enfermedad de Parkinson y los controles.
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