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Biomarcadores de líquidos biológicos en el parkinsonismo neurodegenerativo

Medicina
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Eller M, Williams DR
Nature Reviews Neurology 2009; 5: 561-70

El parkinsonismo neurodegenerativo progresivo se caracteriza por rigidez, temblor, bradicinesia e inestabilidad postural, y normalmente indica la afectación de los ganglios basales. Esta enfermedad afecta a más del 2% de las personas de más de 65 años.
Los estudios de imagen no han probado su utilidad para diferenciar a los pacientes con diferentes formas de parkinsonismo neurodegenerativo, de manera es necesario emplear otras pruebas para el diagnóstico diferencial o encontrar biomarcadores que permitan realizar un diagnóstico diferencial.

Figura 1
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Figura 1. Frecuencia de aparición de varias causas de parkinsonismo.

Se espera que los biomarcadores sean particularmente útiles en el diagnóstico de pacientes con enfermedades que coinciden frecuentemente, como la enfermedad de Parkinson idiopática (IPD), parálisis supranuclear progresiva (PSP), atrofia multisistémica (MSA), degeneración corticobasal (CBD), demencia frontotemporal (FTD) con parkinsonismo y parkinsonismo vascular, que se muestran muy similares en las etapas tempranas de la enfermedad pero que, sin embargo, difieren sustancialmente en su progresión clínica, respuesta a los tratamientos y características patológicas. En muchos casos el diagnóstico es posible sólo después de varios años, cuando las características clínicas son patentes y la neurodegeneración está muy avanzada, pero a veces no se puede llevar a cabo un diagnóstico definitivo.

La precisión del diagnóstico clínico en pacientes con parkinsonismo neurodegenerativo depende de la duración de la enfermedad, las características clínicas y la experiencia diagnóstica del médico. En general, la IPD se diagnostica de forma precisa, mientras que la PSP, MSA y CBD son mucho menos prevalentes y su precisión diagnóstica no supera el 50%.

El biomarcador ideal debería ser barato y fiable, así como emplear muestras biológicas fáciles de obtener. Sin embargo, la mayoría de los informes publicados sobre biomarcadores en el contexto clínico no han alcanzado el nivel de confianza necesario para su uso rutinario en la clínica y sus resultados requieren posteriores validaciones. Incluso en aquellos que se han validado completamente, los ensayos con biomarcadores no parecen ser cruciales en el diagnóstico de la IPD; su valor podría ser más evidente cuando se sospecha de enfermedades menos comunes como la PSP, MSA, CBD, FTD o parkinsonismo vascular. Los ensayos más prometedores son la α-sinucleína del líquido cefalorraquídeo (IPD frente a PSP) y las formas truncadas de tau del mismo líquido (PSP frente a IPD). Este último ensayo también podría ser útil para distinguir la MSA de la IPD y PSP, pero todavía hay que lleva a cabo ensayos para confirmarlo.

El líquido cefalorraquídeo sigue siendo el fluido corporal que más probablemente contenga biomarcadores fiables a causa de su íntima relación con el sistema nervioso central y la degeneración de las neuronas. Las dificultades con la variabilidad intra e interindividual se podrían soslayar mediante la prueba de compuestos de referencia, pero hasta el momento no se han identificado dichos compuestos.

 
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