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El centro de artes científicas se inaugura en un derroche de color

[Publicado online el 5 de enero de 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.0 ]

El centro de artes científicas se inaugura en un derroche de color

Lanzamiento de Linz como Ciudad Europea de la Cultura.
Alison Abbott

El último museo científico de Austria se ha inaugurado con una espectacular exhibición de luces.

El centro Ars Electronica de Linz está dedicado a la ciencia y las artes digitales. El viernes 2 de enero a las 8 de la tarde la fachada del vanguardista edificio se iluminó instantáneamente en una dinámica exhibición de luces de colores, un espectáculo diseñado por el artista estadounidense Zachary Lieberman denominado Sí sí no. La inauguración del centro coincide con el inicio del año de esa pequeña ciudad como una de las dos Ciudades Europeas de la Cultura 2009.

La organización Ars Electronica se conoce por su festival anual, que comenzó en 1979, y sus prestigiosos premios al ciberarte concedidos a los artistas que utilizan tecnologías digitales. Todo esto ha elevado el perfil internacional de Linz, cuya fama anterior provenía de la torta Linzer de hojaldre y mermelada, de la cual muchos afirman que es el pastel más antiguo del mundo.

Ahora la ciudad ha invertido más de 30 millones de euros (41 millones de dólares) en un nuevo edificio a orillas del Danubio para albergar las colecciones permanentes de arte digital. Irregular y asimétrico, el edificio está envuelto en un armazón de cristal que incorpora más de 40.000 diodos de diferentes colores que se pueden controlar individualmente mediante un ordenador.

“Es el único museo del mundo que presenta tanto ciencia como arte de esta manera, y el propio edificio puede utilizarse como lienzo por los artistas”, declaró el portavoz del centro Christopher Ruckerbauer.

Las obras de arte en la cavernosa exposición de las salas reflejan la temática principal del museo −“nuevas imágenes de la humanidad”− y en general se relacionan con las ciencias naturales, la robótica y las tecnologías digitales.

Muchos de los trabajos son el resultado de colaboraciones entre artistas y científicos. Por ejemplo, una gran escultura colgante tridimensional creada por el arquitecto estadounidense Jenny Sabin, titulada Cellness (Celularidad), es el resultado de la colaboración en el biólogo celular Peter Lloyd Jones de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. Refleja la estructura de las células y el tejido fibroso interconectivo.

El artista cinético de Estados Unidos Arthur Ganson presenta una escultura mecánica que parece desafiar las leyes de la naturaleza. Una silla está suspendida en el aire sobre un gato que se desliza en suaves movimientos de izquierda a derecha. Ganson afirma que la idea le vino mientras estaba trabajando en un programa de ordenador que simula los movimientos de objetos en la Luna.

En otra sala los visitantes pueden inspeccionar una enorme representación digital en alta definición de La última cena de Leonardo da Vinci. Consistente en más de 16 billones de píxeles, permite examinar el más famoso, pero excepcionalmente delicado, fresco de Milán con un grado de detalle sin precedentes.

El centro también alberga laboratorios −BrainLab, BioLab, Robolab y FabLab−, en los que los miembros del público pueden participar en experimentos científicos que van desde la percepción visual a la ingeniería genética.

La predicción parecía proverbial. En 17 de diciembre, el Ministro de Industria, Turismo y Comercio anunció que se pospondrían las concesiones de enero para las nuevas instalaciones hasta el 1 de marzo. Según el ministro, la razón es el elevado número de solicitudes presentadas.

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[Centro Ars Electronica de Linz, Austria. Daito Manabe]

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[Esta escultura colgante, llamada Cellness (Celularidad), es el resultado de la colaboración entre el arquitecto Jenny Sabin y el biólogo celular Peter Lloyd Jones. Jenny E. Sabin]

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[La última cena. Haltadefinizione]

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[El otro gato de Margot. Arthur Ganson]

 

 

 
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