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El entrenamiento cerebral no proporciona ningún beneficio

Publicado online el 20 de abril de 2010 | Nature 464, 1111 (2010) | doi: 10.1038/4641111a

El entrenamiento cerebral no proporciona ningún beneficio

Según un estudio, los entrenamientos mentales computarizados no potencian las habilidades mentales
Alla Katsnelson

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[ Image Source / Rex Features ]

El mayor ensayo hasta la fecha sobre juegos de ordenador para el “entrenamiento cerebral” sugiere que las personas que utilizan el software para reforzar sus capacidades mentales probablemente quedarán decepcionadas.

El estudio, una colaboración entre investigadores británicos y la página web de los laboratorios BBC de Reino Unido, reclutó espectadores del programa científico de la BBC Reventando las teorías para que realizasen una serie de tareas online durante un mínimo de diez minutos al día, tres veces por semana, durante seis semanas. En un grupo, las tareas se centraron en el razonamiento, la planificación y la capacidad para resolver problemas, todas ellas habilidades relacionas con la inteligencia general. Un segundo grupo fue entrenado en las funciones mentales objetivo de los programas comerciales de entrenamiento cerebral: la memoria a corto plazo, la atención, las habilidades visoespaciales y las matemáticas. Un tercer grupo, los sujetos control, simplemente usaban Internet para encontrar respuestas a preguntas difíciles. Un total de 11.430 voluntarios de entre 18 y 60 años completaron el estudio, y aunque mejoraron en estas tareas, los investigadores creen que ninguno de los grupos aumentó su rendimiento en las pruebas de medición de capacidades cognitivas generales, como la memoria, el razonamiento y el aprendizaje.

“No hubo absolutamente ningún efecto de trasferencia” desde las tareas de entrenamiento a pruebas más generales de cognición, aseguró Adrian Owen, neurocientífico de la Unidad de Ciencias Cerebrales y Cognitivas del Consejo de Investigación Médica (MRC) en Cambridge, Reino Unido, quien dirigió el estudio. “Creo que la expectativa de practicar una amplia gama de tareas cognitivas para ser más inteligente es completamente imposible.”

Es poco probable que el estudio, publicado esta semana en Nature1, vaya a acabar con el debate sobre el entrenamiento cerebral. “Estoy realmente preocupado por el estudio: creo que es incorrecto”, exclamó Peter Snyder, neurólogo que estudia el envejecimiento en la Escuela Médica Alpert de la Universidad Brown en Providence, Rhode Island. Snyder está de acuerdo en que los datos que apoyan la eficacia del entrenamiento del cerebro son escasos. Aunque algunos estudios anteriores –como uno2 realizado por Posit Science, una compañía de software de entrenamiento cerebral en San Francisco, California– mostraron efectos modestos, Snyder ha publicado recientemente un metaanálisis que encontró pequeños beneficios3.

Pero él aseguro que la mayoría de los programas comerciales están dirigidos a adultos mayores de 60 años que temen que su memoria y agudeza mental se debiliten. “Hay que comparar manzanas con manzanas”, explicó Snyder. Un grupo de gente más mayor, añadió, tendrá una puntuación media inicial menor y una mayor variabilidad en el desempeño, lo que permite que el entrenamiento provoque una mejora significativa. “Se puede ver mejor un efecto si no se está tratando de crear un efecto superior al normal en una persona sana”, aseguró.

De hecho, los sujetos de este estudio fueron un grupo autoseleccionado “que tendría una inclinación natural a participar en este tipo de juego”, expuso David Moore, director del Instituto de Investigación Auditiva del MRC en Nottingham, Reino Unido, y uno de los fundadores de MindWeavers, empresa de Oxford, Reino Unido, que vende el programa de entrenamiento cerebral MindFit.

Moore y Snyder añadieron que el tiempo de entrenamiento puede no haber sido suficientemente largo. Los sujetos completaron un promedio de 24 sesiones; con diez minutos por sesión, hacen un total de cuatro horas de entrenamiento, explicó Snyder. “Cuatro horas de pruebas durante seis semanas no es mucho para crear un cambio significativo.” Los ejercicios de entrenamiento cerebral como los tratamientos para el ojo vago o algunos entrenamientos después de un accidente cerebrovascular requieren más tiempo, señaló Moore.

Owen rebatió que varios estudios similares han utilizado un período de entrenamiento de seis semanas. Aunque el promedio de sesiones en este estudio fue de 24, el número real oscila entre dos y “algunos realmente tenaces que los repitieron varios cientos de veces”, apuntó, y no mostró ninguna diferencia en el rendimiento entre los extremos. “No existe ninguna teoría psicológica que pueda explicar esta ausencia total de efecto durante 6 semanas, y de repente en la semana 22 un efecto”, indicó.

Owen reconoció que sus hallazgos no significan necesariamente que el entrenamiento en los niños pequeños o pacientes de edad avanzada no tenga sentido. Pero “la evidencia no es fuerte –agregó– y alguien tiene que probarlo.”

Referencias

1. Owen, A. M. et al. Nature advance online publication doi:10.1038/nature09042 (20 de abril de 2010).
2. Smith, G. E. et al. J. Am. Geriatr. Soc. 57, 594-603 (2009).
3. Papp, K. V., Walsh, S. J. & Snyder, P. J. Alzheimers Dement. 5, 50-60 (2009)


 
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