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El modelo de tití marmoset acapara todas las miradas

Published online 27 May 2009 | Nature 459, 492 (2009) | doi:10.1038/459492a

El modelo de tití marmoset acapara todas las miradas

Los nuevos primates transgénicos pueden convertirse en un modelo alternativo al del macaco Rhesus para algunas enfermedades.
David Cyranoski

“Los titíes serán mejores modelos que los roedores, pero ¿son lo suficientemente buenos?”

Investigadores japoneses han publicado esta semana la transmisión de un transgén de un primate a su descendencia1,2. Este trabajo podría establecer al tití como organismo para modelos de investigación, que competirían con los más comúnmente utilizados del macaco Rhesus, y marcar el comienzo de una nueva era de los primates como modelos de enfermedades humanas.

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[ Los titíes serán mejores modelos que los roedores, pero ¿son lo suficientemente buenos?.L. Serebrennikov/Alamy]

Erika Sasaki y sus colegas en el Instituto Central para la Experimentación Animal de Kawasaki inyectaron vectores virales con proteína verde fluorescente (PVF) en 91 embriones de tití común o marmoset y luego los transfirieron a 80 embriones sanos transgénicos de madres sustitutas. Nacieron cinco crías –incluyendo a los gemelos Kei y Kou (keikou significa “fluorescencia” en japonés)–, todos los cuales expresaron el transgén en algunas de sus características en cierto momento durante el desarrollo. Más emocionante, afirmó Sasaki, fue el nacimiento en abril de un macho concebido mediante fertilización in vitro convencional utilizando el esperma de Kou. Desde entonces han nacido dos titíes más de segunda generación, aunque uno murió después de haber sido mordido por su madre.

“Éste es un gran avance y atraerá la atención sobre los modelos de primates de personas que no suelen pensar en los primates”, aseguró Anthony Chanun, genetista del Centro Nacional Yerkes de Investigación sobre Primates, de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia.

Los investigadores biomédicos han esperado mucho tiempo modelos de primates que heredasen y expresasen los genes introducidos artificialmente, tal y como hacen los ratones. En 2001, un grupo dirigido por Chan y Gerald Schatten, en aquel entonces trabajaba en el Centro Regional de Investigación sobre Primates de Oregon, en Portland, y ahora en la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, introdujo PVF en un oocito de macaco Rhesus3 y produjo un animal llamado ANDi. En 2008, Chan describió macacos Rhesus con el gen de la enfermedad de Huntington4.

Sin embargo, nunca se había conseguido pasar transgenes a la próxima generación, lo que es clave para conseguir un buen modelo de investigación. ANDi no tuvo suerte con la reproducción natural, “tal vez debido a su corta estatura y a un comportamiento relativamente discreto”, declaró Schatten, quien ahora está trabajando en la inyección intracitoplasmática de espermatozoides y las técnicas de clonación.

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[ Erika Sasaki (en el centro) con los titíes transgénicos Hisui, Banko, Wakaba, Kei y Kou. Instituto Central para la Experimentación Animal ]

De los monos de Chan portadores de la enfermedad de Huntington, todos excepto uno de la primera generación murieron a causa de una temprana manifestación aguda de la enfermedad. Desde entonces han nacido otros tres, pero Chan deberá esperar otro año o dos para que se puedan reproducir.

Los titíes de Sasaki podían avanzar más rápidamente hacia modelos de enfermedades. Su primer objetivo es la enfermedad de Parkinson, pero también se están considerando la esclerosis lateral amiotrófica y la enfermedad de Huntington.

Otros investigadores japoneses esperan ampliar este trabajo en un proyecto nacional sobre investigación cerebral, un programa de 5 años en el que 8 universidades e institutos obtendrán 600 millones de yenes anuales (4,5 millones de euros) para desarrollar y utilizar un “modelo de investigación animal original”. Tetsuo Yamamori, del Instituto Nacional de Biología Básica de Okazaki, planea introducir en los titíes genes que controlan la expresión de la OCC-1, que cree está implicada en la visión.

¿Un mono mágico?
Los titíes son pequeños y relativamente fáciles de manejar. Llegan a la madurez sexual en poco más de un año y una hembra puede tener hasta 80 crías, en comparación con las 10 del macaco Rhesus. Pero el fondo de la cuestión es si el tití puede resultar un modelo útil para las enfermedades humanas. “Serán mejores que los roedores –afirmó Chan–, pero ¿son lo suficientemente buenos?”

Los titíes, un mono del Nuevo Mundo, están genéticamente más lejos de los seres humanos que los macacos. Nicole Déglon, del Departamento de Investigación Médica de la Comisión de Energía Atómica francesa de Gif-sur-Yvette, aseguró que los titíes normales fallan en muchas pruebas de capacidad cognitiva que se utilizan para juzgar los efectos de enfermedades tales como la enfermedad de Alzheimer. Afirmó que dejó de usar a los titíes porque sus cerebros son demasiado pequeños para los escáneres de tomografía por emisión de positrones.

Tadashi Isa, fisiólogo del desarrollo del Instituto Nacional de Ciencias Fisiológicas en Okazaki, que también es miembro del programa de investigación cerebral, afirmó que es probable que prospere, pero sólo como complemento a la investigación con macacos. Los titíes, afirmó, serán útiles para el estudio de los trastornos cognitivos y de comportamiento debido a que comparten algunas características sociales con los seres humanos, tales como el mantenimiento de relaciones familiares. “Pero en el macaco se ha establecido un importante paradigma de investigación sobre la función cerebral para cosas como la atención y la toma de decisiones –declaró–. Con el tití, no hay antecedentes ni acumulación de conocimientos.”

El proyecto de los titíes transgénicos también es probable que se enfrente a los desafíos de los grupos de bioética y de derechos de los animales sobre la creación grupos de animales nacidos con una enfermedad. “Se debe pensar en la relación coste-beneficio –respondió Sasaki–. Si se puede hacer en roedores o in vitro, deberíamos hacerlo, pero para muchas enfermedades, como la de Parkinson, de momento no hay un buen modelo.”

Referencias
Sasaki, E. et al. Nature 459, 523-527 (2009).
Schatten, G. & Mitalipov, S. Nature 459, 515-516 (2009).
Chan, A. W. S., Chong, K. Y., Martinovich, C., Simerly, C. & Schatten, G. Science 291, 309-312 (2001).
Yang, S. H. et al. Nature 453, 921-924 (2008).

 
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