El parásito de malaria humana procede de los gorilas
Publicado online el 22 de septiembre de 2010 | Nature | doi:10.1038/news.2010.486
El parásito de malaria humana procede de los gorilas
El parásito que causa la forma más mortal de malaria en los seres humanos no fue transmitido por chimpancés.
Joseph Milton
 [ El pariente más cercano del Plasmodium falciparum es un parásito que infecta a los gorilas occidentales. Ian Nichols / National Geographic Society ]
Un amplio estudio de los parásitos de la malaria en monos sugiere que la especie responsable de la mayoría de los casos en seres humanos, el Plasmodium falciparum, se originó en los gorilas y no en los chimpancés, como se pensaba anteriormente. Además, los investigadores han concluido que el parásito puede haber saltado entre especies una única vez.
De las cinco especies de parásitos transmitidos por los mosquitos que causan la malaria en humanos, P. falciparum es la más común, causando cientos de millones de casos de malaria y más de un millón de muertes al año. Los investigadores esperan que aclarar el origen del parásito ayude a establecer estrategias médicas para hacer frente a la enfermedad.
Hasta ahora, los científicos creían que el pariente más cercano a P. falciparum era P. reichenowi, un parásito de los chimpancés (Pan troglodytes), pero los estudios se limitaban a unos pocos simios, muchos de ellos provenientes de poblaciones en cautiverio. No se sabe si las poblaciones salvajes actuaban como reservorios naturales para la especie de Plasmodium.
Familia ampliada
En el último estudio, dirigido por Beatrice Hahn de la Universidad de Alabama en Birmingham y publicado en Nature1, se emplearon las poblaciones nativas de chimpancés, bonobos y gorilas de toda el África subsahariana para analizar los genes de sus parásitos relacionados con P. falciparum.
El equipo utilizó muestras fecales de bancos concebidos para investigar la evolución del VIH y que incluían 1.827 de chimpancés, 803 de gorilas y 107 de bonobos. A continuación secuenciaron el ADN del Plasmodium encontrado en las muestras, prestando una especial atención al ADN de las mitocondrias, las fábricas de energía de las células.
Encontraron altos niveles de infección de malaria entre los chimpancés y los gorilas occidentales (Gorilla gorilla), las poblaciones que actúan como reservorios naturales para la especie de Plasmodium, pero no encontraron infección entre los gorilas orientales (Gorilla beringei) ni los bonobos (Pan paniscus).
El equipo utilizó las secuencias de ADN mitocondrial para producir árboles filogenéticos, los cuales indican las relaciones entre los organismos basándose en su ADN.
Los análisis de los investigadores revelaron que los simios fueron infectados con al menos nueve especies de Plasmodium, tres de las cuales son totalmente nuevas. Con una sola excepción, las especies parasitarias estaban estrechamente relacionadas, pertenecían al subgénero Laverania y eran altamente específicas del huésped.
Las muestras de P. falciparum procedentes de seres humanos incluidas en el estudio eran más cercanas a los parásitos que infectan a los gorilas occidentales en Camerún, la República Centroafricana y la República del Congo, y es probable que tengan su origen en un único evento de transmisión.
Daniel Jeffares, biólogo evolutivo de la University College London, describe los hallazgos como “sorprendentes”. Y añade: “en términos de nuestra comprensión de los parásitos, este trabajo es realmente innovador”.
¿Un único origen?
“Es una cuestión evolutiva fascinante preguntarse de dónde provenían estos patógenos humanos”, afirmó el biólogo evolutivo Paul Sharp, de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, que trabajó en el estudio. “Ahora nos estamos preguntando si en el futuro podría tener lugar un salto entre especies como esté.”
Sin embargo, Jeffares aseguró que la confirmación de un único caso extraordinario requeriría el análisis de más muestras de P. falciparum que las incluidas en el estudio.
Sharp declaró que las muestras del grupo son representativas de la especie en su conjunto porque la diversidad genética en P. falciparum es baja en comparación con la diversidad de especies de Plasmodium en los simios. Pero Jeffares argumentó que la baja diversidad en P. falciparum es un mito basado en la falta de actualización de las referencias. “Artículos más recientes muestran que hay mucha diversidad en diferentes áreas. Tal vez si uno observara más se encontrarían múltiples orígenes”, afirmó.
Si P. falciparum realmente saltó a los humanos una única vez, esto, y las otras relaciones reveladas por la investigación, sugiere que la transmisión interespecie es poco frecuente, lo que podría constituir un buen augurio para los intentos de erradicar la malaria. Si P. falciparum fuera erradicada, afirmó Jeffares, podrían pasar cientos de miles de años antes de que otro parásito se transmita de los monos. Sin embargo, Sharp se pregunta si esto “simplemente abriría un nicho para que otro parásito Plasmodium saltase a los humanos”.
El estudio podría ayudar a los científicos a identificar los cambios genéticos que permitieron que el parásito infectase a los seres humanos. Jeffares afirmó que sería relativamente sencillo y económico muestrear genomas completos de P. falciparum y sus parientes cercanos. “Se podía mirar a lo largo de todo el genoma y averiguar dónde tuvo lugar una rápida evolución”, aseguró.
Referencias
1. Liu, W. et al. Nature 467, 420-425 (2010).
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