El trasplante de células madre aniquila el VIH
[Publicado online el 11 de febrero de 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.93 ]
El trasplante de células madre aniquila el VIH
Pero el tratamiento es demasiado peligroso para ayudar a la mayoría de los infectados por el virus.
Heidi Ledford
 [Las células madre de médula espinal pueden haber curado a un hombre del VIH. Getty]
Un hombre podría haberse curado tanto del VIH como de la leucemia después de recibir un trasplante de células madre de un donante genéticamente resistente al VIH.
Después de casi dos años del procedimiento, todavía no hay ningún signo del virus, aun cuando el paciente ya no toma fármacos antirretrovirales. Nature News echa un vistazo a las promesas y limitaciones de este tratamiento experimental.
¿No habíamos oído esto mismo antes?
Los médicos alemanes anunciaron su hallazgo en noviembre de 2008. Desde entonces los resultados han sido evaluados y ahora publicados en New England Journal of Medicine1.
¿Qué hicieron realmente estos médicos?
Principalmente hicieron lo que harían por cualquier paciente con leucemia que no estaba respondiendo adecuadamente a la quimioterapia: buscaron en registros de donantes, donantes de médula ósea que fueran compatibles con su paciente y se prepararon para realizar dicho trasplante.
Sin embargo, el hematólogo Gero Hütter de la Charité Universitätsmedizin de Berlín llevó esta búsqueda de donante más allá. Hütter no es especialista en casos de VIH, pero cuando se dio cuenta de que su paciente iba a necesitar un trasplante, recordó un artículo que había leído más de una década antes sobre la resistencia al VIH de personas que poseen una mutación genética específica.
La mutación es una deleción corta del gen CCR5. Este gen codifica un receptor que el VIH utiliza para entrar en unas células inmunes denominadas linfocitos T CD4+. Aproximadamente un 1% de la población europea posee esta mutación en ambas copias del gen CCR5, lo que las hace menos proclives a contraer el virus. Si Hütter podía reemplazar las células inmunes de su paciente por células que carecieran del receptor CCR5, su paciente podría ser menos susceptible a una infección por HIV.
Encontraron 80 posibles coincidencias en los registros de médula espinal del German Bone Marrow Donor Center, y Hütter razonó que uno de esos posibles donantes podría también llevar las mutaciones CCR5. El donante número 61 resultó ser el adecuado y en febrero de 2007 se llevó a cabo el trasplante.
¿Realmente podemos aprender algo de un experimento realizado en un solo paciente?
Aunque la técnica sólo se ha aplicado a un único paciente, los resultados son muy valiosos, aseveró James Riley, investigador del VIH de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. “De todos los experimentos con n = 1 que se llevan a cabo, éste es muy bueno”, afirmó. “Se trata de una constatación preliminar de gran importancia porque si puedes hacer a la mayoría de las células resistentes a la infección, puedes realmente parar el virus.”
Mientras tanto, Hütter aseguró que un equipo diferente de médicos va a intentar llevar a cabo el mismo procedimiento en otro paciente positivo para el HIV con leucemia. Así que en unos pocos años el experimento puede alcanzar n = 2.
¿Está curado el paciente?
Eso no está claro todavía. Aunque el paciente lleva casi dos años sin recaídas, todavía es posible que el virus reaparezca. El virus podría estar al acecho de aquellas células que los doctores no hayan sido capaces de cambiar, como las células de corazón o el cerebro.
Además, hay otra cepa del VIH que no utiliza los receptores CCR5 para invadir las células. En general, esta cepa no aparece en pacientes cuyo sistema inmune funcione correctamente, pero es posible que pudiera proliferar en este paciente.
Lo que está claro es que no es el tratamiento que querría recibir la mayoría de los pacientes positivos para el VIH. Los riesgos que implica un trasplante de médula espinal van mucho más allá que aquellos relacionados con una terapia con fármacos antirretrovirales, incluso teniendo en cuenta los complejos efectos secundarios de estos fármacos. Antes de recibir el trasplante, el destinatario es “acondicionado” con fármacos y radiación para destruir sus propias células madre productoras de sangre. El procedimiento le deja totalmente vulnerable a cualquier infección y además existe la posibilidad de que su cuerpo rechace eventualmente el trasplante.
Y en vez de este trasplante tan arriesgado, ¿no se podría utilizar un fármaco para bloquear el CCR5?
Sí, se podría. La compañía farmacéutica Pfizer fabrica un inhibidor del CCR5 denominado maraviroc, cuyo uso está aprobado en Estados Unidos y Europa. Otras empresas también están desarrollando fármacos inhibidores del CCR5.
Desafortunadamente, el maraviroc no previene totalmente la unión del virus al CCR5 y sólo puede usarse en combinación con otros antirretrovirales. “Básicamente, el VIH puede encontrar un camino para unirse al CCR5”, explicó Riley, quien añadió que el virus puede superar al inhibidor o puede ser capaz de unirse a una región diferente del CCR5 que el fármaco.
Otros están intentando aproximaciones de terapia genética para prevenir que el cuerpo produzca el CCR5. Por ejemplo, Riley ha estado colaborando con Sangamo BioSciences, una compañía biotecnológica situada en Richmond, California, para determinar su la técnica de esta empresa para eliminar determinados genes podría usarse para eliminar el gen CCR5. Sangamo anunció la semana pasada que ha lanzado un ensayo clínico en fase I que implica quitar a los participantes una muestra de linfocitos T, eliminar el gen CCR5 y devolver las células al paciente. Este ensayo es el primer paso para asegurar la seguridad de esta técnica −no su eficacia− y los participantes no estarán condicionados a destruir sus células T no modificadas.
Referencias
Hütter, G. et al. N. Engl. J. Med. 360, 692-698 (2009).
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