En busca de noches oscuras
Publicado online el 7 de julio de 2010 | Nature | doi:10.1038/news.2010.339
En busca de noches oscuras
Los astrónomos y los conservacionistas se unen contra las luces brillantes.
Emma Marris
 [ Las noches lo bastante oscuras para poder ver las estrellas no sólo son importantes para la astronomía, sino también para el bienestar de muchas especies. Corbis ]
La luz artificial en la noche puede alterarlo todo, desde cómo ven los astrónomos las estrellas hasta las habilidades de rastreo de los animales migratorios. El impacto de la luz artificial en la vida silvestre fue el tema central de un simposio en el 24 Congreso Internacional de Biología de la Conservación, celebrado del 3 a 7 julio en Edmonton, Alberta.
Curiosamente, el simposio fue financiado por un grupo de astrónomos de Edmonton, el Centro de Edmonton de la Real Sociedad Astronómica de Canadá, que incluye tanto a profesionales como a aficionados. La sociedad también invitó a los oradores a echar un vistazo al planeta desde su observatorio y comentar su problema común: la contaminación lumínica.
El simposio fue la última manifestación de una creciente colaboración entre astrónomos y conservacionistas, destinada a la extinción de la iluminación nocturna innecesaria. Los astrónomos quieren ver mejor el cielo nocturno, mientras que los conservacionistas quieren evitar en los animales los efectos desorientadores de un cielo iluminado a todas horas del día y de noche.
Se sabe desde hace tiempo que las luces por la noche confunden a las aves migratorias, que se sienten tan atraídas por la luz como las polillas. Algunas se estrellan contra los rascacielos brillantemente iluminados, faros o plataformas petrolíferas mar adentro. Muchas otras son atraídas por el resplandor de las ciudades en el horizonte.
También las crías de las tortugas marinas quedan deslumbradas por la luz brillante. Normalmente, se alejan de las oscuras sombras de las dunas y van hacia la luz de la luna o las estrellas reflejada en el mar. Sin embargo, en presencia de una luz artificial intensa, terminan vagando en la dirección equivocada de la playa.
Interrupción de los ritmos
Los investigadores que presentaron sus trabajos en Edmonton añadieron otros ejemplos de especies afectadas por la luminosidad de varias maneras. Algunos, como las tortugas y las aves migratorias, se desconciertan visualmente, mientras que otros, como los ratones de campo, ven alterados sus ritmos circadianos o estacionales por los días alargados artificialmente, aumentando así sus niveles de hormonas del estrés.
Los oradores también mostraron evidencias de que las ranas y los caracoles crecen a ritmos diferentes con luz natural y artificial. Los ratones que habitan en costas marítimas con mucha luz probablemente tengan que restringir el área en que se alimentan para evitar a los depredadores. De igual manera, las salamandras se muestran renuentes a abandonar sus escondites en la noche bajo el resplandor de la luz artificial, y algunos murciélagos no vuelan en zonas con mucha luz, lo que limita y alarga sus viajes para alimentarse.
No todas las luces tienen los mismos efectos. Por ejemplo, los astrónomos y los conservacionistas vigilan muy de cerca la creciente popularidad de los LED, más eficientes energéticamente que muchas otras alternativas, lo que conlleva beneficios medioambientales. Sin embargo, los LED que incluyen luz de todas las longitudes de onda se parecen más a la luz solar que las bombillas tradicionales y por tanto son más perjudiciales para muchas especies.
Siempre con luna llena
“Si hablamos de cambios globales, uno de los cambios más visibles en los últimos cien años ha sido la iluminación de la noche ―declaró Travis Longcore, director científico del Grupo Urban Wildlands, con sede en Los Ángeles, California, y organizador del simposio de Edmonton―. Hemos creado una luna llena permanente en grandes extensiones del globo.”
Longcore trabaja con el Asociación Internacional Dark-Sky, con sede en Tucson, Arizona, para fomentar políticas de preservación del cielo oscuro en ciudades, parques y otros lugares. Esta asociación fue fundada por dos astrónomos de Arizona, comentó la portavoz Johanna Duffek, y en un principio atrajo únicamente a los astrónomos como miembros. En la última década, sin embargo, también ha incluido la conservación en su agenda.
“Ayudó a nuestra causa ―explicó―. Antes la gente nos decía ‘No soy astrónomo, ¿qué me importa si no se pueden ver las estrellas?’.”
Duffek destacó el ahorro energético de la iluminación inteligente, y afirmó que reducir los niveles de luz en las zonas urbanas puede ser más seguro. “Al proteger la luz, se elimina el resplandor horizontal perjudicial para peatones y coches.” La ventaja, añadió, “es que se puede ver el cielo de noche”.
La Iniciativa Starlight, con sede en La Palma en las Islas Canarias, mencionó los efectos de la luz nocturna en la vida silvestre en su Declaración de 2007 en Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz de las Estrellas, que afirmaba que “un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplación del firmamento debería considerarse un derecho inalienable de la humanidad equivalente a todos los demás derechos medioambientales, sociales y culturales, debido a su impacto en el desarrollo de todos los pueblos y en la conservación de la biodiversidad”.
Longcore, que vive en el iluminado Los Ángeles, tiene que esperar que ocurra un evento especial para poder observar el cielo. Pero al igual que personas de todo el mundo, alguna vez ha pasado pasó horas mirando asombrado el cielo de noche.
“Yo crecí en Maine ―afirmó―. Allí se podía ver la aurora boreal y podíamos salir al jardín, tumbarnos en la hierba y sentir una experiencia universal.”
|