Estándares de seguridad para los fabricantes de genes
Publicado online el 4 de noviembre de 2009 | Nature | doi: 10.1038/news.2009.1065
Estándares de seguridad para los fabricantes de genes
Sin embargo, hasta el momento pocas empresas están dispuestas a firmar.
Corie Lok
 [ Las empresas de síntesis genética aún tienen que firmar un código común para asegurar que el ADN sintético no llega a manos de los terroristas. Ingram Publishing ]
Varias empresas de síntesis de genes finalizaron ayer un código de conducta que describe cómo cribar los pedidos de ADN sintético que podrían emplearse en actividades terroristas.
El código, en el que la Asociación Internacional de Biología Sintética (IASB), en Heidelberg, Alemania, ha estado trabajando durante año y medio, refleja la mayor parte de lo que se ha convertido en práctica común en las empresas de síntesis de genes. Antes de la tramitación de pedidos, las empresas comparan las secuencias genéticas con las de los organismos patógenos de los Centros Estadounidenses para el Control y Prevención de Enfermedades. Después, la mayoría de las compañías hacen un seguimiento para comprobar que la investigación es válida y que el comprador es legítimo.
Pero todavía no está claro cuántas empresas se adherirán a esta norma y si esto pondrá fin al conflicto sobre la mejor manera de normalizar estas prácticas.
A principios de este año, por ejemplo, dos empresas, DNA2.0 de Menlo Park, California, y Geneart de Regensburg, Alemania, presentaron su propio código de conducta que incluye únicamente el cribado automático.
Llegando
Ayer en Cambridge, Massachusetts, los representantes de algunas compañías de Estados Unidos y Europa –incluyendo Geneart, pero no DNA2.0– se reunieron para ultimar la redacción del código de la IASB. El código establece que los resultados de los automáticos deben ser “evaluados por un biólogo molecular o similar experto en la materia”. Si se considera que el resultado es real y no un falso positivo, sólo se debe completar el pedido cuando se haya comprobado la legitimidad del cliente.
Algunos de los debates en la reunión se centraron en si las empresas deberían tratar de determinar la función de los genes solicitados, clarificando así el nivel de riesgo. La norma deja a las empresas la posibilidad de decidir si iban a hacerlo o no.
“No es algo que se puede resolver en una reunión en la sala de conferencias de un hotel.”
Edward You
Dirección de armas de destrucción masiva del FBI
“Todo el mundo está luchando con este problema”, afirmó Edward You, de la Dirección de armas de destrucción masiva del FBI. “No es algo que se pueda resolver en una reunión en la sala de conferencias de un hotel. Si alguna vez llegan a una conclusión, sería fantástico, porque eso haría mi trabajo más fácil y sería más fácil para estas empresas juzgar correctamente.”
“El siguiente paso es hacer llegar a todas las industrias esta norma e invitarles a sumarse a ella”, afirmó Stephen Maurer, abogado y experto en políticas públicas en la Universidad de California, Berkeley, quien ayudó a formular el código. “Y en la naturaleza de las normas de las guerras, si suficiente gente las sigue, la guerra se acabará.”
Markus Fischer de Entelechon en Regensburg, Alemania, que fue el arquitecto jefe del código de la IASB, aseguró que su compañía va a firmar el código. Las otras cuatro empresas que conforman la IASB también se han comprometido a adoptarlo.
Pero todavía no está claro si el resto de la industria se unirá a ellos. La Biology Industry Association en Irvine, California, apoya la nueva norma, pero depende de cada una de las empresas individuales el adoptarlo, afirmó Joseph Kittle, presidente de la asociación.
Códigos competentes
Representantes de otras empresas se mostraron reticentes en la reunión acerca de sus planes para la selección de un estándar. “Estamos evaluando esto para ver cómo encaja con nuestros procesos”, aseguró Frank Notka, responsable de investigación y desarrollo de Geneart.
DNA2.0 se negó a comentar directamente la nueva norma, aunque la compañía declaró que valora “los esfuerzos de organizaciones como la IASB” para ayudar a forjar la política de bioseguridad.
John Mulligan, director científico de Blue Heron Biotecnología en Bothell, Washington, afirmó que su compañía también está evaluando el código. Tanto Geneart como Blue Heron dijeron que sus prácticas de detección actuales no difieren mucho de las indicadas en el código de la IASB.
“La cuestión de llegar a un acuerdo entre empresas competidoras no es una cuestión puramente técnica”, afirmó Mulligan. “Es difícil lograr que las empresas competidoras estén de acuerdo en nada. No me sorprende que no solucionemos esto hoy, pero estamos avanzando hacia una solución coherente. Puede que no todos firmemos el mismo documento, pero vamos en la misma dirección.”
Los funcionarios de gobierno de Estados Unidos dijeron en la reunión que estaban contentos de que la industria hubiera tomado la iniciativa de crear sus propias normas. “Tener un único código de conducta ayudará a persuadir a otros gobiernos y a las empresas de seguir el mismo enfoque”, afirmó Robert Mikulak, director del Departamento de Estado estadounidense de reducción de amenazas de armas químicas y biológicas.
A finales de año, el gobierno estadounidense dará a conocer un proyecto de directrices para la detección voluntaria de ADN sintético, afirmó Mikulak. Aunque hay algunas diferencias en los detalles, el código de conducta de la IASB es similar a estas directrices gubernamentales, añadió. |