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Famoso cerebro elegido para pasar por el quirófano

Publicado online el 25 de noviembre de 2009 | Nature 462, 403 (2009) | doi:10.1038/462403a

Famoso cerebro elegido para pasar por el quirófano

Se inmortalizarán digitalmente los cortes del cerebro de HM, un paciente clave en los estudios pioneros de memoria.
Lizzie Buchen

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[Jacopo Annese espera hacer miles de cortes y crear un mapa tridimensional del cerebro. Annese Lab, Universidad de California, San Diego]

La próxima semana el neuroanatomista Jacopo Annese comenzará a cortar una de las piezas más preciadas de tejido en la historia de la neurociencia: el cerebro del famoso amnésico Henry Gustav Molaison, más conocido por sus iniciales, HM.

En 1953, Molaison se sometió a una operación experimental que pretendía tratar su grave epilepsia, proceso durante el cual el cirujano extirpó una parte de su cerebro, incluyendo una gran porción del hipocampo. Durante el resto de su vida, la capacidad de Molaison para formar nuevos recuerdos quedó gravemente alterada, a pesar de que fácilmente podía recordar los recuerdos de su infancia. Cientos de estudios psicológicos sobre su caso han proporcionado un conocimiento invalorable sobre la formación de la memoria, la separación de las diferentes funciones cognitivas y la relación entre estructura y función cerebral.

El 2 de diciembre, exactamente un año después de la muerte de Molaison, Annese, de la Universidad de California en San Diego, comenzará a dividir y digitalizar aproximadamente 2.400 cortes de su cerebro, cada uno más fino que un cabello humano. Annese espera que el cerebro de Molaison se convierta en el primero de una futura biblioteca digital del cerebro humano en la universidad.

Annese es una de las pocas personas con el sofisticado equipo necesario para cortar todo el cerebro humano. La mayoría de los laboratorios trocean el cerebro humano en bloques antes de cortarlos, tal y como sucedió con el cerebro de Albert Einstein.

Annese montará uno de cada 30 cortes y lo teñirá para ver los núcleos celulares, lo que le permitirá crear un mapa tridimensional de la arquitectura celular. Los cortes restantes quedarán a disposición de la comunidad neurocientífica, de modo que los investigadores podrán ver el corte particular que quieren estudiar antes de solicitarlo.

Debido a que la demanda de ciertas regiones del cerebro de Molaison es probable que supere a la oferta, Annese planea crear un foro automoderado en el que los científicos puedan discutir cómo distribuir las piezas. “Todo el mundo sabrá que una determinada persona tiene este pedazo de tejido –afirmó–. Por su propia reputación, será su responsabilidad hacer algo valioso con él.”

El tejido dará a los neurocientíficos que trabajaron con Molaison la oportunidad de probar sus hipótesis mediante un estudio anatómico detallado.

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[Después de una operación experimental para el tratamiento de la epilepsia, la capacidad de Molaison para formar nuevos recuerdos se vio gravemente afectada. S. Corkin/Wylie Agency]

“Las personas podrán finalmente observar detalladamente el borde exacto de la lesión [cerebral] y ver cuáles son sus consecuencias”, aseguró Sandra Witelson de la Facultad de Medicina Michael G. DeGroote de la Universidad McMaster en Hamilton, Canadá, quien estudió el cerebro de Einstein y supervisa el repositorio más grande del mundo de cerebros humanos normales.

Si determinadas estructuras del hipocampo permanecen intactas, esto podría explicar por qué Molaison a veces podía recordar los nombres de las personas que se hicieron famosas después de su lesión, como los presidentes John F. Kennedy y Ronald Reagan. Los estudios también podrían mostrar si Molaison desarrolló la enfermedad de Alzheimer o si otras áreas del cerebro se hicieron más fuertes para compensar esta lesión.

Suzanne Corkin, neurocientífica del comportamiento en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, que trabajó con Molaison durante 46 años, está entusiasmada con el proyecto de Annese. Aseguró que está deseando que se prueben las hipótesis de otros científicos con el material físico de Molaison.

Pero incluso cuando hagan cientos de análisis clínicos, no es mucho lo que se puede aprender de un solo cerebro. “Todavía quedan algunas preguntas sobre HM, pero creo que la mayor parte de lo que podíamos aprender de él ya hemos aprendido”, declaró Adam Gazzaley, neurocientífico cognitivo de la Universidad de California en San Francisco.

Para ayudar a extender los resultados de cerebro de Molaison, Annese quiere cortar, digitalizar y difundir muchos otros cerebros, incluidos algunos de personas con problemas de memoria. Él ya ha procesado el cerebro de un paciente con déficit cognitivos similares a los de Molaison después de que su hipocampo fuese dañado por una infección viral.

Annese espera que la publicidad que rodea al caso Molaison llame tanto la atención que se consiga la financiación para esta iniciativa de la biblioteca de cerebros, ayudándole a superar el obstáculo más grande: el almacenamiento de los datos. Para que sea posible hacer zoom en un corte cerebral desde su tamaño natural hasta el nivel celular se necesitan 20.000 imágenes, lo que requerirá de 1 a 10 terabites por corte.

Él quiere proporcionar 500 cortes a cada cerebro de los cientos de esta biblioteca.

Vínculos externos

The Brain Observatory

 
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