La incómoda banda
Publicado online el 12 de enero de 2011 | Nature | doi:10.1038/news.2011.15
La incómoda banda
Las bandas que los investigadores ponen en las aletas de los pingüinos pueden afectar seriamente a su supervivencia y alterar los resultados de las investigaciones.
Daniel Cressey
 [ Se ha descubierto que las bandas de las aletas perjudican a los pingüinos. Benoît Gineste ]
Colocar bandas en las aletas de los pingüinos facilita su estudio a los científicos, pero también pueden aumentar la tasa de mortalidad de estas aves y reducir sus posibilidades de reproducción.
Un equipo que estudiaba los pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) ha reavivado este debate, que se inició hace más de 30 años, y plantea una nueva preocupación. Las bandas colocadas alrededor de las aves aletas no sólo dificultan la vida a los pingüinos, sino que también alteran las conclusiones extraídas de estos estudios1.
Los biólogos han temido durante mucho tiempo que las etiquetas, las bandas y los transmisores que colocan a los animales podrían tener un efecto negativo sobre sus investigaciones. El debate ha sido especialmente polémico en lo que se refiere a los pingüinos, porque algunos estudios han descubierto problemas con las bandas, mientras que otros no han encontrado ninguno.
Yvon Le Maho, de la Universidad de Estrasburgo en Francia y uno de los autores del estudio publicado en la revista Nature, afirmó que ha llegado el momento de que los ecologistas adopten nuevas tecnologías y abandonen las bandas de aleta “sin duda como principio de precaución”.
El artículo de su grupo también pone de relieve una cuestión más amplia: los estudios sobre pingüinos pueden y se están utilizando para observar los efectos del cambio climático en los ecosistemas. Le Maho y sus colegas han empleado previamente el marcado electrónico de los pingüinos rey para demostrar que sólo 0,26 ºC de calentamiento en la temperatura de la superficie marina podría provocar una disminución del 9% en la supervivencia de los adultos2. Si las bandas se utilizaran en estos estudios, sus consecuencias en una población podrían hacer fracasar la extrapolación de los datos a una tendencia vinculada climática.
“Es muy difícil prever cuáles son las consecuencias”, declaró Le Maho. Según afirmó, hay un problema con el calentamiento que afecta a los ecosistemas, pero “hay que examinar nuevamente las cifras derivadas de los estudios de bandas”.
¡Un lío de aletas!
Ya en la década de 1970, los cuidadores del zoológico notaron que las bandas podrían causar heridas a los pingüinos, especialmente en la época de muda de las aves. Trabajos posteriores de biólogos como Rory Wilson, de la Universidad de Swansea, Reino Unido, encontraron que estas bandas también podrían perturbar la hidrodinámica de las aves, aumentando la cantidad de energía que necesitan para nadar3.
A pesar de estos hallazgos, las bandas siguen utilizándose ampliamente.
Le Maho y sus colegas han avivado el debate con su estudio de 10 años. Colocaron bandas a 50 pingüinos rey seleccionados de la población de Isla Posesión, en el sur del Océano Indico, a los que ya se les habían implantado minúsculas etiquetas electrónicas subcutáneas.
En comparación con las aves sin banda, aquellas provistas con bandas tenían un 40% menos de crías y una tasa de supervivencia 16% menor durante el período de estudio.
Le Maho aseguró que las nuevas tecnologías, como las etiquetas subcutáneas, no están tan generalizadas en ecología como en ciencias de la Tierra. “Actualmente la mayoría de los estudios de Estados Unidos sobre pingüinos de Adelia utilizan las bandas de las aletas”, afirmó.
Y su coautora, Claire Saraux, también de la Universidad de Estrasburgo, añadió que “incluso aunque haya una diferencia entre especies, el efecto de arrastre estará presente para cada ave”.
Doble problema
Norman Ratcliffe, biólogo de aves marinas del British Antarctic Survey en Cambridge, Reino Unido, afirma que la empresa para la que trabaja dejó de utilizar bandas y eliminó las antiguas en la década de 1980, cuando se evidenció el daño por primera vez.
“Cada vez hay más evidencias que sugieren que las bandas de las aletas tienen, en la mayoría de las circunstancias, efectos adversos sobre la demografía y el comportamiento –declaró–. Es responsabilidad de las personas que llevan a cabo los estudios comprobar si hay efectos de las bandas de aleta y demostrar sus resultados son sólidos.”
Sin embargo, no todos están de acuerdo. Dee Boersma, de la Universidad de Washington en Seattle, es una de las investigadoras sobre pingüinos líder de Estados Unidos.
Aunque ha demostrado que las bandas dobles son perjudiciales para las hembras de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), no ha encontrado ningún problema importante con las bandas individuales, incluso después de que las aves las hayan usado durante 15 años4.
“Todas las bandas, todas las especies de pingüinos y todos los lugares no son iguales –afirmó Boersma–. Si las conclusiones sobre un tipo dañino de banda pudieran ampliarse para incluir todas las bandas, todos los pingüinos y todos los lugares, la ciencia podría ser más fácil, pero los errores serían fatales.”
Referencias
1. Saraux, C. et al. Nature 469, 203-206 (2011).
2. Le Bohec, C. et al. Proc. Natl Acad. Sci. USA 105, 2493-2497 (2008).
3. Culik, B. M. et al. Mar. Ecol. Prog. Ser. 98, 209-214 (1993).
4. Boersma, P. D. & Rebstock, G. A. J. Field Ornithol. 81, 195-205 (2010).
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