Las enfermedades en un clima más cálido
Publicado online el 9 de abril de 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.361
Las enfermedades en un clima más cálido
El temor de un aumento global de las enfermedades infecciosas puede ser infundado.
Lila Guterman
 [El cambio climático puede provocar que enfermedades como la malaria cambien su ámbito geográfico. WHO/TDR/S.Lindsay]
Se culpa al cambio climático de muchas de las nada halagüeñas perspectivas futuras: aumento del nivel del mar, sequías más frecuentes y desaparición de los glaciares, por nombrar sólo algunas. Pero quizá deberíamos absolver a esta tendencia al calentamiento de la responsabilidad de un aumento global de las enfermedades infecciosas.
Éste es el trasfondo de un artículo del número de abril de Ecology (K. D. Lafferty. Ecology 2009; 90: 888-900), que argumenta que es más probable que los ámbitos geográficos de las enfermedades infecciosas cambien en vez de expandirse. “A menudo puedes ver una lista de 12 cosas terribles que van a ocurrir a raíz del cambio climático y el aumento de las enfermedades infecciosas a menudo está en esa lista”, aseguró Kevin Lafferty, ecologista del Servicio Geológico de Estados Unidos en Santa Bárbara, California. Sin embargo, los datos sobre enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria, aseguró, proporcionan “una realidad totalmente diferente”.
Otros cinco artículos en el mismo número de la revista responden al trabajo de Lafferty con una amplia variedad de puntos de vista. Sarah Randolph, ecóloga especialista en parásitos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, está de acuerdo con Lafferty y asegura que centrarse en el cambio climático puede distraer a los científicos y a las agencias de salud pública de las razones reales de la diseminación de las enfermedades infecciosas.
Sin embargo, Mercedes Pascual, ecóloga especialista en enfermedades de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, afirma que otras causas también están afectadas por el cambio climático. Polarizar las causas como clima frente a cualquier otra cosa, aseguró, “no es útil”.
Predicciones pesimistas
Los trabajos en la década de 1990 sugirieron que el calentamiento de las temperaturas provocaría que las enfermedades infecciosas se propagasen por todo el globo. Por ejemplo, un informe de la Real Sociedad Británica denominado Cambio climático y salud humana predijo que en 2020 la incidencia de la malaria habría aumentado un 60%. Sin embargo, ahora los ecologistas aseguran que estos estudios eran demasiado simplistas, olvidando tener en cuenta que incluso un gran aumento de temperatura puede resultar en una escasa probabilidad de enfermedad en áreas donde la transmisión en muy baja.
Aun así, alegó Lafferty, ha sido difícil eliminar esa idea. Según se calienta el planeta, los insectos y otros portadores de enfermedades pueden moverse hacia mayores latitudes y altitudes que previamente eran demasiado frías. De acuerdo con Lafferty, algunas de las partes más cálidas del ámbito actual de la enfermedad pueden llegar a ser demasiado calurosas. Además, los vectores pueden no encontrar animales huésped apropiados en ámbitos más amplios puesto que la biodiversidad tiende a disminuir más allá de los trópicos
Los críticos aducen que los argumentos de Lafferty no son correctos. La mayoría de las predicciones climáticas sugieren un mayor aumento de las temperaturas mínimas, como las nocturnas y las invernales, que de las temperaturas máximas, puntualizó Richard Ostfeld, ecólogo especialista en animales del Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas de Millbrook, Nueva York. A causa de esto, los portadores de las enfermedades pueden permanecer cómodamente en su ámbito actual. Andrew Dobson, ecólogo especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Princeton, New Jersey, añadió que la baja diversidad de huéspedes en los nuevos ámbitos podría plantear un problema para los humanos porque los vectores podrían morderles o picarles a ellos o a los animales domésticos en vez de a animales salvajes.
Además, afirmó Pascual, incluso si el ámbito de una enfermedad cambia en vez de expandirse, es probable que el efecto en la población humana empeore drásticamente. Por ejemplo, las áreas de gran altitud en África que están actualmente libres de malaria tienen mayor población que las regiones más bajas con malaria. También es menos probable que la gente de las zonas altas hay adquirido inmunidad, por lo que podría ser más afectada por la enfermedad. “Es importante si tenemos tres millones de casos más en las tierras altas frente a una reducción mucho menor [de casos] en otras zonas”, aseguró.
Un ámbito cambiante
Paul Epstein, doctor y experto en salud pública del Centro de Salud y Medio Ambiente Global de la Escuela de Medicina de Harvard, afirmó que es más probable que la gente se mude masivamente a causa del cambio climático, a menudo aumentando la densidad de población en áreas ya de por sí saturadas como las altiplanicies de África. Las implicaciones del cambio de ámbito de las enfermedades, aseguró, “no van a equilibrar todo. El impacto es mucho más profundo”.
Los científicos también están discutiendo sobre si se puede culpar al cambio climático de algunos ejemplos recientes de aumento de enfermedades infecciosas. Lafferty y Randolph aseguraron que la agricultura, el transporte y la navegación, la resistencia a pesticidas y fármacos, y otros factores económicos y sociales también pueden tener un papel más importante que el clima. “No ha habido ni un solo caso de aumento o aparición de una enfermedad infecciosa que se pueda demostrar debido al cambio climático”, aseguró Randolph. Pascual y ella han estudiado el aumento de los casos de malarias en las altiplanicies de África oriental en las pasadas décadas y han llegado a conclusiones opuestas acerca de si los datos sobre el clima reflejan el aumento de la enfermedad.
La clave para resolver estas cuestiones, según afirman muchos científicos, es encontrar conjuntos de datos de un largo período que incluyen información tanto de la enfermedad como del clima. A causa de la dinámica de los ecosistemas y la complejidad de la enfermedad, la generalización sobre grandes regiones puede ser delicada. “Lo que ocurre en un sitio no tiene por qué predecir específicamente lo que ocurre en otro lugar”, afirmó David Relman, microbiólogo y especialista en enfermedades infecciosas en la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California, quien dirigió en 2008 el informe Cambio climático global y eventos de tiempo extremo del Instituto de Medicina sobre temas similares. “Éstas son grandes cuestiones sin resolver. Es posible encontrar muchas opiniones, pero no tenemos muchos datos.” |