Las prioridades parlamentarias de Europa
Publicado online el 3 de junio de 2009 | Nature 459, 622-623 (2009) | doi:10.1038/459622a
Las prioridades parlamentarias de Europa
Las elecciones de esta semana en Europa afectarán a los investigadores más de lo que se imaginan.
Alison Abbott
Chris Davies, ex miembro del Parlamento británico que también ha sido miembro del Parlamento Europeo durante los últimos diez años, está convencido de que “se puede hacer más por la legislación medioambiental en Bruselas a través de las comisiones parlamentarias que trabajando en el parlamento de cualquier país”. Muchos diputados de distintos partidos, grupos y programas políticos de diversos países comparten esta opinión. El Parlamento Europeo tiene un dinamismo intrínseco, afirman, y aunque no tiene poderes de recaudación de impuestos, puede conseguir que se hagan las cosas. Y más que cualquiera de las demás instituciones de la Unión Europea (UE), puede hacer que las personas elegidas marquen una diferencia: aquí cuenta el entusiasmo personal.
“El Parlamento Europeo es muy importante en el desarrollo del Espacio Europeo de Investigación y puede influir en su presupuesto”, aseguró Philippe Busquin, antiguo Comisario europeo de Investigación y diputado del Parlamento Europeo saliente (Grupo Socialista, Bélgica). “Así que es muy importante elegir diputados que prestan atención a las cuestiones de la ciencia y la tecnología.”
En la última década, el Parlamento ha demostrado que puede tener un efecto directo en las políticas científicas y tecnológicas de la Unión Europea (y a nivel mundial). Contra todos los pronósticos, por ejemplo, logró encontrar la financiación para el sistema de navegación por satélite Galileo en 2007, cuando los ministros de los Estados miembros insistían en que no se podía derrochar dinero.
El Parlamento también tiene un efecto directo en la vida laboral de los científicos y las rutas de investigación que tienen a su disposición. En mayo, en los últimos días de esta legislatura, los diputados evitaron que el proyecto de ley que regía el uso de animales en experimentos científicos prosperase restringiendo ciertas áreas clave de la investigación médica (véase Nature 459, 139; 2009). Pero también están detrás de parte de la enrevesada burocracia a la que se enfrentan los científicos cuando solicitan subvenciones a través del Programa Marco de la UE; por ejemplo, la obligación de explicar la relevancia del género en la investigación con organismos unicelulares, así como en cualquier otro tema.
En las elecciones del 4 al 7 de junio de este año, 380 millones de electores de los 27 países de la UE será podrán elegir a los 736 miembros del parlamento, aunque si la participación es similar a la del 2004, menos de la mitad se molestará en ir a votar. Los nuevos eurodiputados tomarán posesión de su asiento en julio y servirán durante cinco años; de esta manera, estarán profundamente involucrados en el desarrollo del multimillonario Octavo Programa Marco (8PM), que debería comenzar en 2014. El Parlamento también tendrá que considerar la posibilidad de permitir que el incipiente Consejo Europeo de Investigación se pueda convertir en un organismo independiente o permanezca unido a la Comisión Europea, con su consiguiente burocracia, como parte del 8PM. Con los eurodiputados adecuados, afirmó Busquin, la aprobación de altos presupuestos para investigación es más probable que tenga éxito.
“Al elegir a los diputados, es muy importante que presten atención a las cuestiones de ciencia y tecnología.”
El Parlamento Europeo tiene un poder considerable, pero no absoluto, en estas cuestiones, ya que es sólo una de las tres instituciones clave de la UE
Sin embargo, se ha subestimado su influencia durante mucho tiempo por dos razones principales. En el pasado, su poder de decisión era mucho más limitado que en la actualidad, y las percepciones han tardado en ponerse al día sobre el aumento gradual del poder conseguido por los sucesivos tratados. Este poder aumentará de nuevo si el Tratado de Lisboa de 2007 se ratifica a finales de este año por los últimos Estados miembros que todavía no lo han firmado. En virtud de ese tratado, el ámbito de codecisión del Parlamento se ampliará a nuevas áreas, incluyendo las políticas agrícola y pesquera y la asignación de los fondos estructurales, esto es, subvenciones a las regiones pobres de la UE que pueden utilizarse para construir infraestructuras de investigación.
En segundo lugar, la complejidad del Parlamento implica que muchas personas estén desconcertadas por sus procesos de toma de decisiones. Los aproximadamente 200 partidos políticos nacionales representados en el Parlamento de 2004-2009 se agrupaban en siete grupos políticos (Fig. 1). Cada grupo es una coalición relativamente libre sin el tipo de coordinadores de partido tan comunes en los parlamentos nacionales; ningún grupo tiene el consenso sobre todas las políticas. Las cuestiones éticas más delicadas, como si las células madre de embriones humanos deberían utilizarse en investigaciones financiadas por la UE, por ejemplo, se someten a votación de acuerdo con la conciencia de cada en vez de la pertenencia a un partido. La votación sobre otras cuestiones, como las relacionadas con el desarrollo de determinadas tecnologías, a veces se rige más por la filiación nacional que por la ideología, con los miembros vigilando las industrias nacionales.
 [Espectro político europeo. La composición actual y la predicha para el Parlamento Europeo. Burson-Marsteller]
Las aportaciones de los expertos
La mayoría del trabajo del Parlamento se lleva a cabo por comisiones de expertos que examinan la legislación propuesta. Los diputados se dividen entre las comisiones, y cada uno de los grupos políticos tiene por lo menos un asesor experto en política (que no es un político elegido). El trabajo sobre la directiva de los animales de laboratorio, por ejemplo, fue dirigido por la comisión de agricultura, con apoyo de las comisiones de investigación y medio ambiente. En una primera lectura, los diputados y sus asesores expertos se apresuraron a ver los principales problemas en el proyecto de la comisión y a introducir las correcciones necesarias; estas enmiendas se aprobaron en la sesión plenaria de mayo.
Obviamente ésta no es la principal cuestión relacionada con la ciencia que el último parlamento ha tenido que resolver. El gigante 7PM, de 50.500 millones de euros fue finalmente aprobado en 2006. En el proceso, las ocho comisiones y los eurodiputados tuvieron que lidiar con más de 1.500 propuestas de modificación. Casi toda la legislación pasa a través de la comisión de igualdad de oportunidades, que saca a colación las cuestiones de género siempre que hay oportunidad; aquí es donde se generó la demanda de justificación del género en los proyectos de investigación. En 2006, el Parlamento trató con la Regulación del Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH), la pieza más grande de la legislatura –y una de las más polémicas– jamás manejada por la Unión Europea. Esta directiva fue a 10 comisiones y los diputados tuvieron que examinar 2.400 enmiendas. Y en 2008, el parlamento aprobó un conjunto de leyes sobre clima y energía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover las energías renovables en función de objetivos legalmente vinculantes. Los eurodiputados insistieron en unas leyes sin ambigüedades. “Fue el parlamento el que insistió, en contra del Consejo de Ministros, que los objetivos siguieran siendo vinculantes”, declaró Umberto Guidoni, ex astronauta y miembro del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea, Italia.
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Figura 2. Compartir la riqueza.
Entre 2002 y 2006, el Sexto Programa Marco de Europa para Investigación y Desarrollo Tecnológico desembolsó 16,7 millones de euros entre los Estados participantes (en la imagen, las cifras están expresadas en millones de euros). En el Séptimo Programa Marco (7PM), que abarca el período comprendido entre 2007 y 2013, es probable que los Estados miembros sigan teniendo proporciones similares de más de 50.000 millones de euros de financiación.
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La doble decisión del Parlamento y el Consejo también garantizaba que las pequeñas iniciativas de investigación continúan promoviendo la innovación en las pequeñas y medianas empresas y decidió la configuración final –muy modesta– del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (IET), afirmó el diputado Jorgo Chatzimarkakis, miembro del Partido Liberal Democrático alemán, que se sienta en el grupo liberal Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa. El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, había previsto el instituto como un poderoso competidor por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge. Pero ni el Consejo ni el Parlamento se convencieron, y el instituto se redujo a un proyecto piloto de grandes redes de investigación. “Pero hemos introducido la palabra ‘innovación’ en el título”, declaró Reino Paasilinna, socialdemócrata finlandés que está sentado en el Grupo Socialista. Paasilinna ve su misión como “integrar la innovación y la investigación en cada pieza de la legislación”.
El enfrentamiento europeo
Con la excepción del 8PM, es probable que el Parlamento de 2009-2014 tenga que hacer frente a menos directivas de la legislación relacionadas con ciencia, pero todavía quedarán muchas que ajustar y actualizar, en particular los reglamentos que abarcan el clima y la energía en línea con la evolución de los acuerdos internacionales, así como supervisar las evaluaciones previstas de las nuevas instituciones como el IET y el Consejo Europeo de Investigación. También podría revisar la legislación de la UE que permite los cultivos genéticamente modificados, sujetos a un control de seguridad, una cuestión sobre la que algunos Estados miembros se han enfrentado con la UE.
Esto debe salir del Parlamento con la fuerza suficiente para hacer frente a dos importantes cuestiones de investigación difíciles de resolver. Una se refiere al apoyo de la infraestructura; por ejemplo, el Archivo Europeo de Ratones Mutantes es un proyecto que puede ser demasiado grande para un país, pero no está estrictamente en el ámbito jurídico de la UE. La segunda cuestión se refiere a la movilidad de los investigadores, que a menudo tienen dificultades para moverse sin problemas de una institución a otra debido a las diferentes leyes nacionales de empleo o los requisitos de visado. La movilidad es una cuestión difícil porque involucra muchas áreas diferentes de la legislación. “Pero es absolutamente clave para el futuro de Europa”, aseguró Paasilinna.
“La grandeza del Parlamento Europeo es que normalmente podemos llegar a un consenso –añadió Davies–. Nosotros no estamos en deuda con nuestros gobiernos nacionales; la separación entre las instituciones europeas nos permite explorar un terreno común entre los partidos en lugar de tener que rechazar inmediatamente lo que sugiere la oposición.”
¿Qué hace el Parlamento Europeo?
Natasha Gilbert
El Parlamento Europeo es un órgano legislativo cuya sede principal se encuentra en Estrasburgo, Francia, y está compuesto por representantes (eurodiputados) elegidos por períodos de cinco años por los 27 Estados miembros de la Unión Europea. El número de diputados de cada Estado miembro varía en función de la población del país.
El parlamento tiene la facultad de aceptar, rechazar o modificar la legislación, salvo en algunas áreas clave tales como el régimen fiscal, la agricultura o la defensa. A diferencia de los parlamentos nacionales, no propone directamente la nueva legislación; esta labor recae sobre la Comisión Europea, con sede en Bruselas, Bélgica, que se divide en una serie de departamentos.
El Consejo de Ministros de la Unión Europea, compuesto por un representante de cada uno de los Estados miembros, también se reúne en Bruselas, y constituye el poder político de este triunvirato, responsable de aprobar toda la legislación comunitaria.
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