Las variaciones genéticas ofrecen una vida más larga
Publicado online el 1 de julio de 2010 | Nature | doi:10.1038/news.2010.328
Las variaciones genéticas ofrecen una vida más larga
Muchos centenarios son portadores de curiosas firmas genéticas.
Heidi Ledford
 [ Se puede utilizar una combinación de variaciones de la secuencia de ADN para predecir si una persona vivirá hasta los 100. Getty Images ]
Los investigadores han encontrado que se puede utilizar un grupo de 150 variaciones en la secuencia de ADN para predecir –con un 77% de precisión– si una persona tiene recursos genéticos para vivir hasta los 100 años.
El hallazgo, publicado hoy en Science1, es el resultado de buscar en los genomas de más de 1.000 personas centenarias, desentrañando unas 300.000 variaciones de secuencias para buscar posibles vínculos con vidas excepcionalmente largas.
Lo que descubrió el equipo dirigido por Thomas Perls, profesor de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, Massachusetts, fue una compleja mezcla de variantes genéticas que potencialmente podrían afectar a todo, desde el metabolismo óseo y la regulación hormonal a la respuesta al estrés y la función de las células cerebrales. Algunas de las variantes podrían funcionar evitando las patologías debilitantes relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad cardiovascular.
Esta complejidad ya se había insinuado en experimentos anteriores, afirmó Thomas Kirkwood, director del Instituto del Envejecimiento y la Salud en la Universidad de Newcastle, Reino Unido.
“La búsqueda de genes individuales con grandes efectos sobre la longevidad no ha dado sus frutos –aseguró–. No estamos buscando genes sencillos, sino que cuando surja todo será intrínsecamente muy complicado.”
Una longevidad excepcional
Se sabe que la longevidad es principalmente una cuestión de medio ambiente; por ejemplo, si una persona lleva una dieta sana o mantiene comportamientos de riesgo como el tabaquismo. Se cree que la genética contribuyen sólo un 25-30% a la variación en la supervivencia hasta los 85 años, aproximadamente la media de vida en los países desarrollados.
Pero cada vez más evidente la contribución genética en aquellos que viven más de 85 años. Para aprender más sobre las bases genéticas de esta “excepcional longevidad”, Perls y sus colegas han estado siguiendo a 800 centenarios inscritos en el estudio New England Centenarian.
El equipo inicialmente encontró 70 variantes genéticas relacionadas con una gran longevidad, pero redujo la lista a 33 después de repetir el estudio en otro grupo de 254 personas mayores de 90. A pesar de que cada una de estas variantes de secuencias de ADN estaba ligada individualmente a la longevidad, los investigadores también quisieron encontrar variantes que funcionaban en combinación.
De esta manera, analizaron los efectos combinados de las variantes genéticas en la probabilidad de vivir hasta los 100 años. Estos modelos produjeron 150 variantes que se podrían utilizar para predecir, con una exactitud del 77%, la probabilidad de convertirse en centenario.
Los genes contra los genes
Una cuestión clave para una vida más larga puede ser retrasar las enfermedades relacionadas con la edad, y el 90% de los centenarios permanece sin discapacidades al principio de sus 90, aseguró Perls.
Este análisis adicional permitió a su equipo clasificar al 90% de los centenarios en 19 grupos en función del patrón de variaciones genéticas que tenía. Estos grupos se correlacionaron con los patrones de frecuencia y edad de aparición de enfermedades relacionadas con la edad como la demencia y la presión arterial alta.
Sorprendentemente, los investigadores también encontraron que variantes relacionadas con enfermedades conocidas mostraban muy poca diferencia entre los centenarios y la población general, declaró Paola Sebastiani, bioestadística de la Escuela Universitaria de Salud Pública de Boston y coautora del estudio.
Los resultados deben validarse en poblaciones más grandes, afirmó, pero si es cierto, esto sugiere que el factor clave para alcanzar la longevidad extrema no es la falta de variantes genéticas que predisponen a una persona a la enfermedad, sino el enriquecimiento de las variantes asociadas a la longevidad que quizá eviten los riesgos asociados a las enfermedades.
Kirkwood está de acuerdo en que el estudio debe reproducirse a mayor escala. “Hemos visto con demasiada frecuencia que los intentos de analizar la genética asociada con enfermedades complejas necesitan una población mucho mayor que ésta –afirmó–. Habrá un gran escepticismo sobre estas firmas específicas hasta que se hayan replicado en otros estudios.”
Kirkwood añadió que los datos están siendo analizados en el gran estudio europeo Genetics of Healthy Aging (GEHA), con 2.650 parejas de parientes nonagenarios. Y Perls puntualizó que su equipo se está preparando para repetir el análisis utilizando datos de 600 centenarios japoneses.
Posibilidades para un uso indebido
La información debería usarse con cuidado, aseguró James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Rostock, Alemania. Vaupel teme que la influencia de los factores ambientales en la longevidad se pierda en el entusiasmo por los resultados genéticos.
“Incluso unos pocos cientos de ‘buenos’ genes no garantizarán una probabilidad de que una persona viva hasta una edad avanzada –afirmó–. Me preocupa que este tipo de estadística no se interprete adecuadamente.”
Algunas empresas de análisis genético estarán ansiosas por agregar el nuevo panel de variantes genéticas a su repertorio, declaró Perls, incluso antes de verificarlas completamente. “Van a utilizar los consumidores esta información para tomar decisiones como contratar un seguro de vida? –se preguntó–. O si la prueba les dice que no tienen una longevidad excepcional, ¿van a comportarse arriesgadamente?”
“Las implicaciones son bastante sustanciales –añadió–. Pero ¿creemos por un segundo esto va a evitar que compañías traten de beneficiarse? No.”
Referencias
1. Sebastiani, P. et al. Science advance online publication (2010).
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