Los chimpancés salvajes padecen una enfermedad similar al sida
Publicado online el 22 de julio de 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.711
Los chimpancés salvajes padecen una enfermedad similar al sida
El hallazgo desafía la hipótesis mantenida desde hace mucho tiempo.
Erika Check Hayden
 [El reactor OPAL de Australia es el único que irradia actualmente uranio de bajo enriquecimiento. T. Tapsell, Ansto]
Los investigadores han dado la vuelta a la hipótesis de hace una década de que los chimpancés no padecen infecciones con virus similares al VIH. Previamente, los científicos pensaban que los chimpancés eran como otros primates no humanos que podían infectarse con el virus de inmunodeficiencia simia (VIS) –estrechamente relacionada con el VIH–, pero que no caían gravemente enfermos por este virus.
Los resultados sugieren que no será posible encontrar la clave para la inmunidad del VIH en el genoma de chimpancé, tal y como esperaban los científicos. Sin embargo, el estudio, publicado en la revista Nature, establece las bases para que los investigadores puedan conocer cómo el VIH y el VIS causan la enfermedad en sus anfitriones mediante el estudio de cómo los diferentes primates responden a los virus. Los monos salvajes que han coexistido con el VIS durante mucho tiempo –como el mangabei gris o los monos verdes africanos– parecen haber evolucionado la capacidad de controlar el VIS, por lo que no enferman cuando se exponen al virus. El nuevo artículo, sin embargo, demuestra que los chimpancés –que, al igual que los seres humanos, se han expuesto al VIS más recientemente– enfermaron a causa del virus1.
Daniel Douek, del Instituto Nacional Estadounidense de Alergia y Enfermedades Infecciosas en Bethesda, Maryland, llamó al nuevo estudio “una hazaña en tenacidad considerando el extraordinario desafío que supone la obtención de estos datos”.
“Desde el punto de vista evolutivo y epidemiológico, los datos pueden considerarse como un ‘eslabón perdido’ en la historia de la pandemia del VIH”, agregó Douek, quien no participó en la investigación.
Las hipótesis dadas la vuelta
Beatrice Hahn, investigadora de la Universidad de Alabama en Birmingham, que dirigió el trabajo, afirmó que hay escasas evidencias que apoyen la idea de que los chimpancés no caen enfermos a consecuencia de la infección por el VIS. “Realmente nos estábamos basando en muy pocos datos. Creo que es la arrogancia de los seres humanos al pensar que todos los monos son iguales.”
La hipótesis comenzó a desmoronarse cuando el equipo de Hahn comenzó a estudiar los chimpancés del Parque Nacional de Gombe en Tanzania, donde la investigadora pionera Jane Goodall –coautora del nuevo artículo– estudió el comportamiento del chimpancé en la década de los sesenta. El equipo de Hahn desarrolló pruebas de orina y heces para identificar a cada chimpancé y analizar si había contraído el VIS. Los investigadores descubrieron que el 9-18% de los animales del Gombe se infectaron con el virus en el transcurso del estudio.
“Estos datos pueden considerarse como un ‘eslabón perdido’ en la historia de la pandemia del VIH”.
Daniel Douek
Instituto Nacional Estadounidense de Alergia y Enfermedades Infecciosas
Durante los nueve años de estudio, los científicos encontraron que los animales adultos infectados por el VIS animales tenían una probabilidad de 10 a 16 veces mayor de morir que los animales no infectados, y que todas las crías con el virus murieron.
Entonces, el equipo observó que una hembra murió a los tres años de contraer el VIS y que presentaba síntomas tales como debilidad y apatía, lo que parecía muy similar al sida humano. Cuando se le realizó la autopsia, su cuerpo mostró evidencias de una enfermedad degenerativa, estaba invadida de infecciones parasitarias y sus células inmunes estaban seriamente mermadas; todos ellos indicios semejantes a los del sida humano.
Posteriormente, el equipo comparó las muestras de tejidos de otros animales que habían muerto con y sin VIS. Encontraron que los animales infectados por el VIS tenían niveles anormalmente bajos de un tipo específico de células inmunes, las células T CD4, el mismo tipo celular que el VIH localiza y destruye. El equipo llegó a la conclusión de que, en conjunto, estos hallazgos sugieren que el VIS tiene graves efectos similares a los del sida en los chimpancés.
Una investigación sin restricciones
Don Sodora, inmunólogo viral del Instituto de Investigación Biomédica de Seattle en la Universidad de Washington, señaló que el nuevo hallazgo implica que los científicos puedan estudiar cómo el VIS afecta a muchos primates diferentes, incluyendo monos que nunca enferman, chimpancés que contraen una enfermedad similar al sida y macacos rhesus, que no son huéspedes naturales del VIS, pero enferman con síntomas parecidos a los del sida.
“Este gradiente de progresión de la enfermedad aumenta la probabilidad de que las investigaciones sobre las infecciones del VIS de primates no humanos proporcionen un importante conocimiento sobre cómo VIS y el VIH causan la enfermedad en las diferentes especies huésped”, afirmó Sodora. Esto podría ayudar al desarrollo de tratamientos y vacunas, añadió.
Sin embargo, Hahn no cree que este hallazgo deba frenar el movimiento para impedir la investigación invasiva en chimpancés. Los chimpancés fueron infectados con el VIH para investigación a finales de los ochenta y principios de los noventa, pero en 1995, los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses dejaron de pagar a los investigadores para criar nuevos chimpancés para su uso en la investigación, una decisión muy criticada por algunos investigadores.
Hahn dice que más se puede aprender más del estudio de los chimpancés que viven en refugios y se han infectado de forma natural por el VIS, que del estudio de animales infectados artificialmente.
“En realidad, la gente de Gombe me han enseñado una lección –afirmó–. Estos animales difieren de nosotros en un 2% del genoma. Ellos piensan y tienen sociedades. En lugar de inyectarles el VIS, uno debería ser más creativo y encontrar modos y maneras de responder a la pregunta sin hacer daño a los chimpancés.”
Referencias
1. Keele, B. F. et al. Nature 460, 515-519 (2009).
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