Los estudios con animales muestran una imagen engañosa
Publicado online el 30 de marzo de 2010 | Nature | doi:10.1038/news.2010.158
Los estudios con animales muestran una imagen engañosa
Los resultados negativos no publicados podrían explicar la limitada traslación de tratamientos prometedores a la clínica.
Janelle Weaver
 [ Se tienden a publicar únicamente los ensayos en animales con resultados positivos. Nikolay Suslov / iStockphoto ]
Un estudio sugiere que los ensayos en animales publicados sobrestiman en un 30% la probabilidad de que un tratamiento funcione porque los resultados negativos a menudo no se publican.
Ésta es una desviación sorprendentemente fuerte, comentó el principal autor del estudio, Malcolm Macleod, neurólogo del Centro de Ciencias Clínicas Cerebrales de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido. El trabajo, publicado en PLoS Biology1, analiza el efecto del sesgo de publicación en modelos animales de enfermedades.
Macleod y sus colaboradores emplearon una base de datos sobre accidentes cerebrovasculares denominada Collaborative Approach to Meta Analysis and Review of Animal Data from Experimental Stroke (CAMARADES). Un equipo internacional estableció esta base de datos en 2004 como respuesta a la mala traslación de los resultados en animales a los ensayos clínicos. El equipo de Macleod cribó 525 estudios, que abarcaban 1.359 experimentos y probaban un total de 16 tratamientos diferentes para accidentes cerebrovasculares.
Primero, el equipo estimó la magnitud de la base de publicación. Esperaban que un tratamiento resultase en un rango equilibrado de efectos, pero encontraron que la literatura incluye muchos informes de un gran efecto, pero muy pocos de pequeño efecto. Posteriormente el equipo calculó el número de estudios desaparecidos y estimó el “verdadero” efecto del tratamiento. Además de sobrestimar la eficacia del tratamiento, Macleod y su equipo encontraron que hasta el 16% de los experimentos permanecían inéditos.
Lo que se pierde por el camino
Poco más de un tercio de la investigación en animales muy citada se reproduce más adelante en ensayos en humanos2, y aunque se han descrito unos 500 tratamientos como efectivos en modelos animales de accidente cerebrovascular, sólo la aspirina y la trombólisis inicial con activador tisular del plasminógeno han funcionado en seres humanos3. La ausencia de resultados negativos en la literatura podría explicar por qué tan pocos fármacos probados en animales son eficaces en los seres humanos.
“Si la investigación no se publica, no contribuye a nuestro conocimiento de las enfermedades humanas.”
Algunos afirman que estos resultados se suman a la evidencia de que los modelos animales no son particularmente útiles para predecir si un tratamiento será efectivo en los seres humanos. “Lo que realmente se busca en los ensayos de fármacos es un modelo animal que pueda predecir la respuesta humana, y precisamente eso viola las reglas de la biología evolutiva”, afirmó Ray Greek, anestesiólogo y presidente de Americans for Medical Advancement, una organización sin ánimo de lucro en Goleta, California, que se opone a la utilización de modelos animales de enfermedad.
Sin embargo, Macleod asegura que los estudios en animales pueden ayudar a allanar el camino a las terapias útiles. Defiende estrategias para hacer estudios en animales más eficientes y eficaces, como aleatorizar las condiciones de tratamiento o mantener a los experimentadores ciegos a las asignaciones de tratamiento3. No informar de los resultados negativos de los ensayos con animales no es ético, declaró Macleod, ya que malgasta animales y conlleva ensayos prematuros en humanos. “Si la investigación no se publica, no contribuye a nuestro conocimiento de las enfermedades humanas”, afirmó.
Una tendencia positiva
La prevalencia de sesgo de publicación ilustra la tendencia de las revistas de informar de los resultados positivos, que a menudo se ven como más interesantes y citables que los resultados negativos. “Si el resultado es negativo, el investigador no quiere realizar el esfuerzo de escribirlo y publicarlo, porque sabe que no será aceptado por una buena revista y en realidad no mejorará su carrera”, declaró S. Tom Carmichael, que investiga sobre accidentes cerebrovasculares en la Universidad de California, Los Ángeles.
Macleod espera que este estudio convenza a los científicos de publicar todos sus resultados y anime a los grupos editoriales a lanzar archivos preimpresión, como Nature Precedings, que incluyen estudios negativos. Revistas como Journal of Negative Results in BioMedicine se centran específicamente en el problema. Neurobiology of Aging tiene una sección especial sobre resultados negativos y Journal of Cerebral Blood Flow and Metabolism (JCBFM), parte de Nature Publishing Group, ha lanzado una sección sobre resultados negativos de estudios rigurosamente realizados. “Soy muy optimista y espero que en los próximos años estas medidas se convertirán en una norma para las revistas científicas”, declaró Ulrich Dirnagl, editor en jefe de JCBFM. “Espero que el estudio convenza a las asociaciones profesionales y organismos de financiación a valorar más los datos negativos y apoyar su publicación.”
Sin embargo, las revistas por sí mismas no pueden resolver el problema, añadió Macleod. El efecto del sesgo de publicación en la investigación clínica ha impulsado el desarrollo de registros como ClinicalTrials.gov en el que se registran los ensayos clínicos antes de que empiecen. Macleod espera que en el futuro se creen registros similares para los estudios en animales. “When you’re trying to make up your mind whether it’s worth taking a drug forward,” he says. “Cuando te intentas convencer de que vale la pena tomar un medicamento –explicó–, es importante tener acceso a toda la información sobre éste, no sólo a la parte de esta información que se publicó en revistas científicas.”
Referencias
1. Sena, E.S., Van der Worp, H.B., Bath, P.M.W., Howells, D.W. & Macleod, M.R. PLoS Biology 8, e1000344 (2010).
2. Hackam, D.G. & Redelmeier, D.A. J. Am. Med. Assoc. 296, 1731-1732 (2006).
3. Van der Worp, H.B., et al. PLoS Medicine 7, e1000245 (2010).
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