Los ratones muestran expresiones de dolor
Publicado online el 09 de mayo de 2010 | Nature | doi: 10.1038/news.2010.228
Los ratones muestran expresiones de dolor
Los rostros de los animales y los humanos muestran respuestas similares al sufrimiento.
Janelle Tejedor

Los científicos han demostrado que los humanos no son los únicos que hacen muecas cuando sufren dolor. Los ratones muestran su malestar de la misma manera.
Averiguar las expresiones faciales de los animales puede permitir a los investigadores y a los veterinarios controlar el dolor espontáneo durante largos períodos de tiempo. Esto también podría ayudar en el descubrimiento de nuevos analgésicos, porque este tipo de dolor es similar al experimentado por los seres humanos.
Los investigadores suelen detectar el dolor en los ratones provocando reacciones específicas. Por ejemplo, un pinchazo en una pata trasera ocasiona en el ratón una retirada refleja de la pata, mientras que calentar su cola produce un coletazo. Pero los científicos no se ponen de acuerdo en cómo medir el dolor no provocado.
La clasificación de las muecas
Para analizar las expresiones faciales en los ratones, el genetista Jeffrey Mogil y sus colegas de la Universidad McGill de Montreal, Canadá, adaptaron un sistema de codificación utilizado para medir el dolor en los bebés. El trabajo se ha publicado esta semana en Nature Methods1.
Mogil se asoció con Kenneth Craig, psicólogo que estudia el dolor humano en la Universidad British Columbia de Vancouver. Los expertos en observar la expresión del laboratorio de Craig compararon los fotogramas de un vídeo de 30 minutos de ratones antes y después de recibir una inyección dolorosa de ácido acético.
Los investigadores detectaron cinco signos indicativos de dolor en los ratones. Tres eran similares a las respuestas humanas: cerrar los ojos, tensar el área alrededor de ellos y dilatar la nariz y los carrillos. Además, los ratones echan hacia atrás las orejas y mueven los bigotes.
 [De izquierda a derecha: Cuando aumenta el dolor de un ratón, su expresión va cambiando.]
“Éste es el primer estudio que examina las expresiones faciales de dolor en los animales”, aseguró Craig.
La escala de muecas en el ratón (EMR) fue capaz de detectar el dolor en los experimentos que normalmente utilizan los científicos. Las muecas fueron más pronunciadas para un dolor prolongado durante minutos u horas, y para el malestar en articulaciones y órganos internos. El daño superficial, como la inmersión de la cola en agua caliente, provocaba menos muecas. Los ratones y los humanos muestran una variabilidad similar en la respuesta al dolor, comentó Mogil.
Asimismo, el equipo observó que las expresiones de dolor difieren de las asociadas con el estrés y la enfermedad. Además, los estímulos más dolorosos provocan las muecas más pronunciadas, mientras que los calmantes las disminuyen.
Los ratones con una mutación relacionada con las migrañas en humanos mostraron expresiones de dolor disminuían cuando se les administraba un antimigrañoso. “Estoy convencido que estamos midiendo el dolor”, afirmó Mogil.
¿Lenguaje universal?
Lars Arendt-Nielsen, experto en dolor de la Universidad de Aalborg de Dinamarca, no está convencido que el equipo haya descartado otras emociones, como el miedo, pero reconoce los beneficios de este enfoque. “Probablemente se pueda investigar en enfermedades dolorosas que no hemos sido capaces de estudiar con los métodos anteriores”, indicó.
Arendt-Nielsen también cuestionó si la EMR se podrá aplicar a otros animales, ya que las reacciones dolorosas difieren entre especies. Pero Mogil cree que sí. “Me sorprendería mucho si una versión de esta escala no funcionara en todos los mamíferos”, aseguró.
A continuación, a Mogil le gustaría comparar su método con otros usados para evaluar analgésicos y probar las diferentes dosis utilizadas para tratar las molestias posoperatorias en animales. En la actualidad no se sabe si las dosis prescritas realmente funcionan. “Creemos que en cierto sentido podemos reescribir el libro de las reglas veterinarias”, apuntó.
Referencias
1. Langford, D. J. et al. Nature Methods (2010).
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