Más especies significan menos enfermedades
Publicado online el 1 de diciembre de 2010 | Nature | doi:10.1038/news.2010.644
Más especies significan menos enfermedades
La conservación de la biodiversidad, reduciendo el contacto con los seres humanos, puede limitar la propagación de agentes patógenos.
Natasha Gilbert
 [ En un estudio, el número de ratones ciervo portadores de virus aumentó dramáticamente a medida que disminuyó la diversidad de especies de mamíferos. Visuals Unlimited / naturepl.com ]
Los investigadores han concluido que la biodiversidad protege los ecosistemas contra las enfermedades infecciosas. El hallazgo sugiere que la pérdida de especies del medio ambiente podría tener consecuencias peligrosas para la propagación e incidencia de infecciones, incluyendo las que afectan a los seres humanos.
Felicia Keesing, bióloga del Bard College en Annandale, Nueva York, y sus colegas revisaron varias docenas de estudios publicados en los últimos cinco años y descubrieron que el vínculo se mantiene con diversos ecosistemas, patógenos y huéspedes. “Este patrón demuestra que la pérdida de biodiversidad aumenta la transmisión de la enfermedades”, declaró Keesing, cuyo estudio se ha publicado en Nature1.
Los investigadores no saben por qué se produce este efecto. Sin embargo, especulan que las especies que mejor amortiguan la transmisión de enfermedades –por ejemplo, porque tienen bajas tasas de reproducción o una fuerte inmunidad– tienden a morir antes cuando disminuye la diversidad, mientras que las especies con altas tasas de reproducción o menor inmunidad –y que por lo tanto es más probable que porten enfermedades– sobreviven durante más tiempo.
La revisión analiza estudios de 12 enfermedades, incluyendo la fiebre del Nilo Occidental y la enfermedad de Lyme, en los ecosistemas de todo el mundo. En todos los estudios, las enfermedades se hicieron más prevalentes a medida que se perdía biodiversidad. Por ejemplo, tres estudios mostraron que la disminución de diversidad de pequeños mamíferos en una zona hace que la prevalencia de hantavirus –que inducen infecciones pulmonares mortales para los seres humanos– aumente en los animales huésped, incrementando así el riesgo para los seres humanos.
“El mensaje claro es que degradamos los ecosistemas a nuestro propio riesgo.”
Uno de los tres estudios, con sede en Oregón, encontró que la prevalencia del hantavirus en las poblaciones de ratón ciervo (Peromyscus) aumentó del 2 al 14% cuando la diversidad de especies de mamíferos se redujo en esa zona. Un estudio realizado en Utah encontró resultados similares. En el tercer estudio, los investigadores redujeron experimentalmente la diversidad de pequeños mamíferos en varias áreas de estudio en Panamá. El número de animales anfitriones del virus aumentó de unos cinco por parcela de más de seis.
En otros ejemplos, tres investigaciones independientes encontraron fuertes vínculos entre una baja diversidad de aves y una mayor incidencia de encefalitis del Nilo Occidental en Estados Unidos. Las comunidades con baja diversidad de aves estaban dominadas por especies susceptibles al virus, lo que indujo altas tasas de infección en mosquitos y personas. Por el contrario, las comunidades que acogían una mayor variedad de aves poseían muchas especies que no eran anfitrionas del virus.
Contacto directo
Pero cuando los investigadores observaron cómo la biodiversidad afecta a la aparición de nuevos patógenos, encontraron con resultados contradictorios. Un estudio concluyó que la probabilidad de que los patógenos pasaran de los animales salvajes a los seres humanos en realidad es mayor en las zonas ricas en biodiversidad.
“La biodiversidad podría ser una fuente de nuevas enfermedades, pero una vez que surge una enfermedad, cuanto mayor es la diversidad biológica mayor es la protección que ofrece”, afirmó Keesing.
Keesing y su equipo volvieron a analizar los datos de emergencia de enfermedades y encontraron que casi la mitad de las nuevas enfermedades se relacionaban con cambios en las prácticas de producción agrícola y alimentación –incluida la caza–, todo lo cual aumenta el contacto entre las personas y los animales. El equipo sugirió que esta mayor interacción, más que la biodiversidad, podría haber causado el aumento de enfermedades.
“Conservar grandes áreas intactas y minimizar el contacto con la fauna silvestre supondría un gran paso para reducir las enfermedades”, declaró Keesing.
“Esta revisión es un buen argumento de que la biodiversidad puede ayudar a detener la propagación de enfermedades infecciosas”, afirmó Will Turner, ecologista y director de prioridades de conservación de Conservación Internacional, con sede en Arlington, Virginia.
Hay un largo camino por recorrer antes de que los investigadores puedan entender los mecanismos del trabajo, pero “el mensaje claro es que degradamos los ecosistemas a nuestro propio riesgo”, aseguró Turner.
Referencias
Keesing, F. et al. Nature 468, 647-652 (2010).
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