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¿Navegaban vikingos gracias a la luz polarizada?

Publicado online el 31 de enero de 2011 | Nature | doi:10.1038/news.2011.58

¿Navegaban vikingos gracias a la luz polarizada?

Las “piedras solares” podrían haber ayudado a los marinos a encontrar el Sol en los días nublados.
Jo Marchant

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[ Como expertos navegantes, los vikingos cruzaron miles de kilómetros de mar abierto. Bryna Prods / United Artists / The Kobal Collection ]

Cuenta una leyenda vikinga que existían brillantes “piedras solares” que, cuando se alzaban hasta el cielo, mostraban la posición del Sol incluso en un día nublado. Suena a magia, pero los científicos que miden las propiedades de la luz en el cielo afirman que los cristales polarizados –que funcionan igual que las míticas piedras solares– podrían haber ayudado a los antiguos marinos a cruzar el Atlántico norte. Se acaba de publicar una revisión de estas pruebas en Philosophical Transactions of the Royal Society B1.

Los vikingos, marineros de Escandinavia que viajaron extensamente y se establecieron en amplias zonas del norte de Europa, las Islas Británicas y el Atlántico norte desde el 750 al 1050 dC, eran expertos navegantes capaces de cruzar miles de kilómetros de mar abierto entre Noruega, Islandia y Groenlandia. La luz perpetua durante el verano del norte les impedía usar las estrellas como guía para establecer su posición y la brújula magnética aún no se había introducido en Europa, aunque su uso habría estado muy limitado por la cercanía al Polo Norte.

Pero las leyendas vikingas, incluyendo una saga islandesa sobre el héroe Sigurd, daban a entender que estos marinos contaban con otra ayuda para la navegación: una sólarsteinn o piedra solar.

La saga describe cómo, durante el tiempo nublado y nevoso, el rey Olaf preguntó a Sigurd sobre la ubicación del Sol. Para comprobar la respuesta de Sigurd, Olaf “cogió una piedra solar, miró al cielo y vio de dónde venía la luz, de la que averiguó la posición del invisible Sol”2. En 1967, Thorkild Ramskou, un arqueólogo danés, sugirió que esta piedra podría ser un cristal polarizado como el palo de Islandia, una forma transparente de calcita común en Escandinavia2.

La luz está compuesta por ondas electromagnéticas que oscilan perpendicularmente a la dirección del recorrido de la luz. Cuando las oscilaciones apuntan en la misma dirección, la luz es polarizada. Un cristal polarizado como la calcita sólo permite que la luz polarizada en determinadas direcciones pueda pasar a través de él, apareciendo brillante u oscuro en función de cómo se orienta con respecto a la luz.

Centrado en la luz
La dispersión por las moléculas de aire en la atmósfera hace que la luz del sol sea polarizada, con una línea de polarización tangencial a círculos centrados en el sol. De esta manera, Ramskou sostuvo que manteniendo en alto un cristal de calcita y rotándolo para comprobar la dirección de polarización de la luz que pasa a través de él, los vikingos podrían haber deducido la posición del Sol, incluso cuando se ocultaba detrás de las nubes o niebla, o estaba justo bajo el horizonte.

Los historiadores han debatido la posibilidad desde entonces; algunos argumentan que esta técnica era inútil, ya que sólo funcionaría si el cristal apuntaba a zonas de cielo despejado, y en esas condiciones sería posible estimar la posición del Sol a simple vista, por ejemplo a partir del alineamiento de nubes brillantes3.

Gábor Horváth, óptico de la Universidad Eötvös de Budapest, y Susanne Åkesson, ecóloga de migración de la Universidad de Lund, Suecia, han estado probando estas hipótesis desde 2005. El número especial de Philosophical Transactions of the Royal Society B en el que aparece su revisión se dedica a la investigación biológica sobre luz polarizada1.

En un estudio, los investigadores fotografiaron cielos parcialmente nubosos o a la hora del crepúsculo en el norte de Finlandia con un gran angular de 180º y pidieron a los sujetos de prueba que estimasen la posición del Sol4. Los errores de hasta 99° llevaron a los investigadores a concluir que los vikingos no podían basarse en conjeturas a simple vista de la posición del Sol.

Para comprobar si las piedras solares funcionaban mejor, en 2005 midieron el patrón de polarización de todo el cielo en un rango de condiciones meteorológicas durante un crucero por el Océano Ártico en el rompehielos sueco Oden5,6.

A través de las nubes
Los investigadores se sorprendieron al encontrar que en condiciones de niebla o con cielos completamente cubiertos el patrón de polarización de la luz era similar al de los cielos despejados. La polarización no era tan fuerte, pero Åkesson cree que podría haber proporcionado a los navegadores vikingos una información útil.

“Utilicé un cristal así durante un día lluvioso en Suecia –declaró–. El patrón de la luz variaba dependiendo de la orientación de la piedra.”

Ella y Horváth están planeando nuevos experimentos para determinar si los voluntarios pueden averiguar con precisión la posición del sol usando cristales en diversas condiciones climáticas.

Sean McGrail, que estudió la navegación antigua en la Universidad de Oxford, Reino Unido, afirmó que los estudios son interesantes pero no hay evidencias reales que indiquen que los vikingos utilizaban dichos cristales. “Puedes mostrar cómo se utilizan, pero eso no constituye una prueba –declaró– . La gente navegaba desde mucho antes sin ningún tipo de instrumentación.”

Los registros escritos indican que los vikingos y los primeros marineros medievales cruzaban el Atlántico norte guiándose por la posición del Sol en los días despejados, junto con la posición de las costas, los patrones de vuelo de los pájaros, las rutas de migración de las ballenas y las nubes sobre las islas, afirmó Christian Keller, especialista en arqueología del Atlántico norte de la Universidad de Oslo. “No eran magos, pero sí combinaban una gran cantidad de observaciones diferentes”, afirmó.

Keller afirmó que está “totalmente abierto” a la idea de que los vikingos también utilizaban piedras solares, pero espera alguna evidencia arqueológica. “Si encontramos un naufragio con un cristal a bordo, entonces seré feliz”, aseguró.

Referencias

1. Horváth, G. et al. Phil. Trans. R. Soc. B 366, 772-782 (2011).
2. Ramskou, T. Skalk 2, 16-17 (1967).
3. Roslund, C. & Beckman, C. Appl. Opt. 33, 4754-4755 (1994).
4. Barta, A., Horváth, G. & Meyer-Rochow, V. B. J. Opt. Soc. Am. A 22, 1023-1034 (2005).
5. Hegedüs, R., Åkesson, S., Wehner, R. & Horváth, G. Proc. R. Soc. A 463, 1081-1095 (2007).
6. Hegedüs, R., Åkesson, S. & Horváth, G. J. Opt. Soc. Am. A 24, 2347-2356 (2007).

 
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