Ratas knockout a medida
Publicado online el 1 de septiembre de 2009 | Nature | doi: 10.1038/news.2009.876
Ratas knockout a medida
Modelos de enfermedad a medida realizados mediante la eliminación de genes de embriones de rata podrían pronto estar en venta.
Brendan Maher
 [Sigma-Aldrich podría estar recibiendo pedidos de ratas genéticamente modificadas en octubre. Punchstock]
Sigma-Aldrich podría estar recibiendo pedidos de ratas genéticamente modificadas en octubre.
Punchstock
La empresa de reactivos químicos Sigma-Aldrich espera poder ampliar su negocio mediante las ratas genéticamente modificadas (GM). Sigma Advanced Genetic Engineering Labs, con sede en St. Louis, Missouri, debería poder empezar a recibir pedidos de ratas knockout a medida y listas para usar a principios de octubre, de acuerdo con los representantes de Sigma. Entre los primeros lanzamientos estarán las para los genes ApoE1, implicados en la aterosclerosis y la enfermedad de Alzheimer, y Disc1, que puede estar implicado en la esquizofrenia.
Estos animales GM constituyen un segmento importante –alrededor de 700 millones de dólares– del multimillonario mercado de animales de laboratorio y servicios asociados, y esta cuota prevé un crecimiento del 12% al año durante los próximos 3 años, según Eric Ostertag, fundador de Transposagen Biopharmaceuticals en Lexington, Kentucky, que actualmente suministra la mayoría de las ratas GM del mundo.
 [1,2 millones de ratones GM se utilizaron en Gran Bretaña el año pasado, pero sólo 6.000 ratas. UK Home Office]
Pero por el momento, el mercado de animales transgénicos está sin ninguna duda dominado por los ratones. El año pasado en Gran Bretaña, por ejemplo, los ratones superaban a las ratas GM en 1,2 millones frente a 6.000. Aunque las ratas se consideran superiores a los ratones como modelo para varias enfermedades humanas, en particular los trastornos del sistema nervioso, los genes de rata son mucho más difíciles de manipular con células madre embrionarias –el método comúnmente utilizado para crear ratones knockout–. Sin embargo, Sigma-Aldrich está utilizando nucleasas de dedos de zinc –fusiones diseñadas por ingeniería de unión de ADN y las proteínas de escisión– para eliminar directamente los genes específicos en el embrión de rata. Sigma-Aldrich adquirió la licencia de la tecnología de nucleasas de dedos de zinc Sangamo Biosciences de California por 13,5 millones de dólares en 2007, y describió la creación de knockout mediante esta tecnología en Science1, junto con colaboradores del Colegio Médico de Wisconsin en Milwaukee.
David Smoller, presidente de la unidad de negocio de biotecnología en investigación de Sigma-Aldrich, afirmó que la compañía ha trabajado estrechamente con los clientes para desarrollar las líneas más interesantes. La empresa planea anunciar su primer catálogo de animales, que se venderán entre 300 y 500 dólares cada uno, en octubre en la reunión de la Sociedad de Neurociencias en Chicago, Illinois. Una pareja reproductora de ratas a medida diseñadas mediante la tecnología de dedos de zinc costaría entre 80.000 y 100.000 dólares. Esto es comparable a los costes de desarrollo de los ratones personalizados a través de las tecnologías knockout tradicionales, afirmó Smoller, pero en sólo una tercera parte del tiempo.
¿Un filón de oro?
La tecnología de los dedos de zinc, propiedad de Sangamo y con licencia exclusiva de Sigma-Aldrich, ha tenido a la comunidad de investigación haciéndosele la boca agua durante varios años debido a su precisión y flexibilidad. Michael Wiles del Laboratorio Jackson –una organización de investigación sin ánimo de lucro con sede en Bar Harbor, Maine, que desarrolla y distribuye los ratones mutantes y endogámicos– aseguró que la comunidad ha estado esperando para ver qué lo que los dedos de zinc pueden hacer por la investigación y el éxito de la concesión de la licencia. Las licencias restrictivas podrían obstaculizar la puesta en común de las ratas recién creadas para el trabajo académico y limitar su popularidad, declaró: “Creo que uno puede argumentar convincentemente que al permitir a los académicos desarrollar los sistemas, éstos prosperan más que si son restrictivos”.
Transposagen –que crea ratones modificados genéticamente utilizando transposones o genes saltarines que se insertan al azar en el genoma– colabora regularmente con la comunidad investigadora para caracterizar sus creaciones. En parte para promover este desarrollo colaborativo, ofrecen sus ratas a los académicos “casi a precio de coste”, según Ostertag. “No pensamos hacer dinero con el mercado académico”, afirmó, pero esperamos vender modelos útiles a las compañías farmacéuticas y empresas de biotecnología.
Sigma-Aldrich está buscando lo que espera que sean modelos de alto valor. “El objetivo de Sigma es que la tecnología sea ampliamente accesible”, afirmó Smoller, señalando que las tasas de licencia y las normas se aplicarán globalmente, al igual que para los otros reactivos. “No estamos tratando de cambiar ese paradigma.”
Wiles declaró que escoger las cepas correctas será crucial si la empresa quiere obtener beneficios. “Hay unos pocos vendedores de nuestras líneas de transgénicos –afirmó–, pero la mayoría pierden dinero: un servicio a la comunidad.”
Referencias
1. Geurts, A. M. et al., Science 325, 433 (2009).
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