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Se descubre la ambigua identidad sexual del pollo

Publicado online el 10 de marzo 2010 | Nature | doi: 10.1038/news.2010.114

Se descubre la ambigua identidad sexual del pollo

La determinación sexual de las aves de corral confirma que son mitad macho, mitad hembra.
Janet Fang

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[ ¿Hemafrodita? Sam es mitad macho, mitad hembra. Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo ]

Un estudio sobre la compleja sexualidad de los pollos sugiere que el sexo de las aves está determinado de un modo radicalmente diferente al de los mamíferos.

Los investigadores estudiaron tres pollos que parecían ser, literalmente, medio machos, medio hembras, y encontraron que casi todas las células de su organismo –desde la cresta hasta las patas– tenían una identidad sexual inherente. Esta orientación sexual celular contrasta con la de los mamíferos, en los que la identidad sexual corporal se establece mediante hormonas.

Esta confusión sexual de las aves ha puesto patas arriba una antigua regla establecida para los vertebrados, según la cual todas las células en un embrión son inicialmente sexualmente indiferenciadas y continúan así hasta que un gen determinante de la sexualidad dirige el desarrollo de las gónadas hacia ovarios o testículos. El trabajo se ha publicado en la revista Nature y podría desencadenar un replanteamiento de la evolución de la determinación sexual1.

Confuso cacareo

Un empleado de la industria avícola fue el primero en alertar a los investigadores al detectar a estas curiosas aves durante su visita a las granjas. Un equipo de científicos finalmente consiguió tres de estos animales, conocidos como ginandromorfos. El lado de ‘gallo’ de estas tres aves tenía plumas blancas, largas barbas y fuertes músculos pectorales, mientras que lado de ‘gallina’ tenía la característica coloración oscura.

A uno de los ginandromorfos de llamaron Sam, por su parte derecha Samantha y su parte izquierda Samuel. Al igual que otros ginandromorfos, Sam era estéril y estaba confundido. Parecía creer que era macho, afirmó Michael Clinton, biólogo del desarrollo en la Universidad de Edimburgo, Midlothian, Reino Unido, que dirigió el estudio. “Pero cuando lo poníamos entre gallinas no parecía tan seguro.”

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[ Son los cromosomas, y no las hormonas, los que guían el desarrollo sexual de los pollos. Roslin Inst. / Universidad de Edimburgo ]

Los ginandromorfos son realmente sorprendentes porque no se ha observado nada parecido en los mamíferos. En casi todos los mamíferos, incluidos los seres humanos, inicialmente las células embrionarias son sexualmente indistinguibles. Durante el desarrollo, los factores genéticos desencadenan la formación de las gónadas masculinas o femeninas según la combinación de los cromosomas sexuales del animal (XY para los machos y XX para las hembras). Las gónadas segregan hormonas que dirigen a otras células para desarrollarse según un determinado sexo.

“Habíamos asumido que la determinación del sexo en las aves seguiría el mismo patrón de los mamíferos”, afirmó Clinton. En consecuencia, los investigadores pensaron que un lado de los ginandromorfos sería una hembra normal (o un macho) y que la otra parte tendría algún tipo de anomalía cromosómica.

Sin embargo, encontraron que estos pollos parecían tener una separación casi perfecta entre su parte femenina y masculina. La mitad de gallina estaba, en su mayor parte, formada por células femeninas normales con cromosomas femeninos, mientras que la parte de gallo contenía mayoritariamente células masculinas normales con cromosomas masculinos. Puesto que ambos lados estaban expuestos a las mismas hormonas exactamente, el equipo se dio cuenta de que las células debían responder según su propio complemento cromosómico en lugar de recibir órdenes de las gónadas.

Huevos revueltos

Para probar su hipótesis, los investigadores crearon embriones vivos con gónadas quiméricas colocando células femeninas en tejidos masculinos y viceversa. Encontraron que las células del donante femenino integradas en las células masculinas no asumían estas funciones. Del mismo modo, las células del donante masculino en un ovario no asumían las funciones femeninas. El equipo concluyó que las células no podrían intercambiar los roles sexuales y que su orientación estaba predeterminada previamente.

Clinton afirmó que este trabajo muestra que los pollos tienen una manera radicalmente diferente de determinar su sexo que los mamíferos: “Las hormonas desempeñan un cierto papel, pero ni parecido a lo observado en los mamíferos”. Sospecha que las mismas reglas se aplican a otras especies de aves, aunque los ginandromorfos probablemente hayan pasado desapercibidos mucho tiempo porque las diferencias entre sexos no son tan pronunciadas.

Juli Wade, neurocientífica del comportamiento en la Universidad Estatal de Michigan, East Lansing, que trabaja en la diferenciación sexual en el canto de los gorriones cebra, está de acuerdo en que, en combinación con el trabajo sobre canarios, este estudio sugiere que las aves siguen un patrón de desarrollo diferente al de los mamíferos2.

Las aves no son la única excepción a la regla. El modelo de los mamíferos también falla en algunos marsupiales e invertebrados como las moscas de la fruta. “El problema es que, una vez que las personas desarrollan una regla fija, se convierte en la única regla existente”, aseguró Clinton. La complejidad de Sam sugiere que no hay una única regla para todos los vertebrados.

Lo siguiente que quieren mostrar los investigadores es cómo estas diferencias sexuales preceden a las influencias de las hormonas sexuales. “Creemos que las células saben que son masculinas o femeninas en la fecundación”, aseguró Clinton.

Referencias

1. Zhao, D. et al. Nature 464, 237-242 (2010).
2. Wade, J. y Arnold, AP. Ann. NY Acad. Sci. 1016, 540-559 (2004).


 
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