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Teléfonos móviles oficialmente bajo sospecha

Publicado online el 1 de junio de 2011 | Nature | doi:10.1038/news.2011.341

Teléfonos móviles oficialmente bajo sospecha

La Organización Mundial de la Salud afirma que la evidencia de que un uso intensivo de teléfonos móviles cause cáncer del cerebro es escasa… pero no nula.
Alison Abbott

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[ La Organización Mundial de la Salud afirma que los teléfonos móviles son, como el café, un “posible carcinógeno”. Imagemore Co., Ltd. / Corbis ]

Los teléfonos móviles se han incluido en la categoría de “posiblemente cancerígenos para los seres humanos” de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un comité de expertos reunido por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), un centro científico de la OMS en Lyon, Francia, anunció ayer que no se puede descartar la posibilidad de que un uso elevado del teléfono móvil pueda aumentar el riesgo de cáncer cerebral.

La opinión formal de la IARC sobre estas cuestiones –siempre según los datos publicados– es influyente y puede elevar la temperatura de un debate ya caliente sobre el uso de teléfonos móviles y la salud. La categoría “posible carcinógeno” de la OMS incluye 266 fuentes de radiación y productos químicos, incluidos algunos pesticidas y la gasolina, así como otros productos como el café, que se incluyó en la lista en 1991 como una posible causa de cáncer de vejiga. La IARC reúne periódicamente grupos de expertos para evaluar las pruebas de potencial carcinogénico de los productos químicos y las fuentes de radiación que suscitaron esta preocupación. Sus categorías son “carcinógeno”, “probablemente carcinógeno”, “posiblemente carcinógeno” y “no clasificable”.

El grupo de expertos de la IARC de 31 científicos de 14 países estuvo dirigido por el epidemiólogo Jonathan Samet, de la Universidad del Sur de California, Los Ángeles. El grupo mantuvo una conferencia cerrada entre el 24 y el 31 de mayo para evaluar los posibles riesgos carcinogénicos asociados con la exposición a campos de radiofrecuencia electromagnética, incluyendo transmisores de radio y televisión, así como teléfonos móviles.

El lado precavido
La organización benéfica Cancer Research UK respondió a las conclusiones de la comisión con un blog donde señalaba que los estudios publicados sobre el tema tenían importantes defectos de diseño y remarcaba que no ha habido un aumento evidente en la incidencia de cáncer cerebral desde el uso generalizado de teléfonos móviles en los últimos 15 años más o menos.

El grupo de expertos de la IARC no estaba en desacuerdo con estos puntos, pero fue más precavido. En su conferencia de prensa del 31 de mayo, Samet declaró que la preocupación del grupo en relación con los datos epidemiológicos ha surgido de uno de los dos grandes estudios epidemiológicos realizados hasta ahora: el estudio Interphone, que coordinó la IARC. Ese estudio recogió datos de pacientes con cáncer cerebral en 13 países y comparó su uso de teléfonos móviles con el de individuos sin cáncer. Aquellos que informaron de un uso más elevado de móviles tenían un 40% más de riesgo de un cáncer cerebral denominado glioma. En todo el mundo se producen 250.000 nuevos casos de glioma al año.

Sin embargo, tal y como subrayó el grupo de expertos, este estudio de casos y controles no es definitivo. Los estudios prospectivos, como el estudio COSMOS –un sondeo internacional que está reclutando 250.000 usuarios de móviles de cinco países europeos– serán más reveladores. El COSMOS monitorizará la salud de los participantes durante los próximos 20-30 años y la comparará con el uso del móvil.

Robert Baan, científico de la IARC, también señaló que el estudio Interphone recopiló datos de 1997 a 2003. La tecnología de los móviles se ha desarrollado rápidamente desde entonces: la generación de los dispositivos 3G emite una radiación 100 veces menor que la generación de GSM, predominante durante los años en los que Interphone recogió los datos.

Las radiaciones no ionizantes que emiten los teléfonos móviles no es lo suficientemente fuerte para romper los enlaces químicos en las moléculas de ADN –el mecanismo por el cual la radiación ionizante produce cáncer–, aunque muchos investigaciones están buscando un posible mecanismo carcinogénico.

Un riesgo apropiado
“La mayoría de los estudios tienen defectos –admitió Baan–. Pero algunos sugieren que la radiación no ionizante podría tener un efecto carcinogénico indirecto potenciando la acción de los agentes carcinógenos conocidos. Si hubiéramos puesto las radiaciones no ionizantes en la categoría no clasificable, algunas personas habrían interpretado erróneamente que no poseen riesgo y eso no es correcto.”

La IARC no publica avisos, pero Christopher Wild, su director, afirmó que hasta que investigaciones posteriores aclaren si realmente existe riesgo, tiene sentido de “adoptar medidas pragmáticas para reducir la exposición, como los dispositivos de manos libres o enviar mensajes de texto”.

De acuerdo con Baan, el café ha estado en la lista de posibles carcinógenos durante dos décadas aunque la gente no crea que presente un importante riesgo de cáncer. “Pero creemos que nuestro informe sobre las radiaciones no ionizantes exigirá estudios más rigurosos sobre su potencial, en particular como cocarcinógeno.” Tan pronto como se publiquen nuevas pruebas, independientemente de lo que revelen, la IARC volverá a examinar esta clasificación, aseguró.

Un breve resumen de las conclusiones del grupo se publicará en The Lancet Oncology el 1 de julio y estará disponible online durante unos días, según la IARC. El informe completo se publicará como monografía de la IARC en los próximos meses.

 
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