Una mano amiga para los drogadictos
Publicado online el 25 de junio de 2009 | Nature | doi:10.1038/news.2009.600
Una mano amiga para los drogadictos
Vicent Clark, de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, cree que tiene una especie de bola de cristal para los toxicómanos. Aplicando la evaluación psiquiátrica tradicional y la moderna resonancia magnética (RM) cerebral a las personas que se están recuperando de su dogradicción, asegura poder ver quién es más probable que recaiga meses antes de que realmente tenga lugar la recaída.
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Clark pone a las personas que se están recuperando de su adicción a la cocaína y la metanfetamina en la máquina de RM, y luego les pide que participen en un juego llamado “la tarea del intruso”, que es común en la investigación sobre adicciones. Los participantes pulsan un botón cuando ven una X en la pantalla, pero no cuando ven una T. También hay mezcladas unas cuantas C para distraer: cuando aparecen, desencadenan la actividad en la región cingular posterior del cerebro en algunos adictos. Posteriormente, Clark sigue meticulosamente a los voluntarios, tomando muestras de orina y cabello para ver si han comenzado a utilizar drogas nuevamente.
Con más de un 80% de precisión, aseguró Clark, el ensayo predice las personas que recaerán (aquellos cuyo cíngulo posterior no se iluminó) y aquellos que se mantendrán en abstinencia (cuyo cíngulo posterior sí lo hizo) en los próximos seis meses. Combinada con una prueba sencilla sobre el historial de manía, se obtuvo el 89% de precisión, declaró.
Clark presentó los resultados durante la reunión anual de la Organización de Mapeo Cerebral Humano en San Francisco, California, el 19 de junio. Nature News habló con él sobre cómo lleva a cabo este tipo de investigación.
¿Sería un error llamar fuerza de voluntad a esta medición?
Es un nivel más alto de la misma constelación. Cuando la gente hace la tarea y ve los “distractores”, tiende a sentirse muy molesta: se supone que todo lo que debe hacer es presionar al ver la X y entonces aparece la C. Estas áreas del cerebro están involucradas en la respuesta emocional. Pero en este caso, es un tipo de..., no de depresión, sino más de molestia transicional.
El grupo que recae realmente no mostró ninguna respuesta. Una hipótesis acerca de la recaída en la adicción es que las personas que no reaccionan fuertemente ante su entorno se ponen en situaciones que son mucho más perjudiciales para ellas mismas. Es como si anduviesen a ciegas.
¿Cuál es la importancia del historial de manía?
La manía, químicamente, es probablemente muy similar a lo te hacen los estimulantes. Realmente, las drogas imitar lo que ya tenemos. Así pues, estas personas que tienen pruebas de un sistema interno estimulante potencialmente hiperactivo tienen esta posibilidad de recaída, que es mayor después.
Pero por sí mismo no es suficiente para que estas personas recaigan.
Pero combinado con la técnica de imagen, proporciona un poder predictivo cercano al 90%.
Así que puede imaginar a alguien entrando en una clínica, jugando a este juego en el escáner y haciéndose la prueba de la manía en el pasado. Si ambos son positivos, tendría que tener más cuidado.
Simplemente sugeriría que esta persona necesita más atención. Más de la mitad de los toxicómanos no son bien atendidos por los tratamientos actualmente disponibles. Hemos analizado varias poblaciones diferentes. Cuando los drogadictos comenten un crimen y son juzgados, el juez dice: “Debe someterse a un tratamiento y si lo usa otra vez, irá a la cárcel”. En ese grupo, a los seis meses, aproximadamente el 50% utiliza drogas. Saben que los van a coger y lo hacen de todos modos. En los centros residenciales de tratamiento, donde viven en un entorno especial y se les trata diariamente tratamiento todos los días, también el 50% las usa aproximadamente en seis meses. Para el estudio se reclutaron pacientes en tratamiento ambulatorio, que vivían en su casa y obtenían algún tipo de tratamiento un par de veces a la semana, en los que también se mantenía el 50%. Esto sugiere que existe una propiedad nativa en estas personas que resultada en la recaída y que no está afectada por el tratamiento.
Entiendo que seleccionar a los individuos fue la parte más difícil.
Fue bastante difícil. Tenían que suceder muchas cosas.
Setenta y dos personas participaron en este estudio. ¿Es mucho?
Empezamos con 400, pero probablemente podríamos haberlo hecho con la mitad.
¿Juntar más de esa cantidad hubiera sido difícil?
Pero no imposible. Lo que quisiéramos proponer al Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas –que financió inicialmente este estudio– es entrar en las prisiones locales de Nuevo México, escanear a las personas en la cárcel y después monitorizarlas cuando están en libertad. La Red de Investigación de la Mente (con la que trabajo) tiene el primer sistema móvil de MR del mundo que puede un mapeo funcional del cerebro.
¿Los pacientes sabían de lo que trataba este estudio?
Por supuesto. Les dijimos que estábamos buscando la manera de predecir quién iba a recaer. They do care. A ellos les preocupa. Estas personas quieren ser parte de la solución.
¿Descubrieron a los que recayeron mediante una prueba de tóxicos o confesaron?
Mucha gente volvió y dijo: “Lo siento, he recaído”. En los peores casos, no pudimos encontrarles y tuvimos que llamar a sus familias o amigos.
Predecir de la recaída no es lo mismo que saber la parte del cerebro que la está causando, ¿o sí?
Podría serlo. Si encontramos una red cerebral causal y aprendemos a modificar su comportamiento, podremos ayudar a la gente a mantenerse en abstinencia. Tal vez incluso curar [la adicción].
Sé que ha estado trabajando en esto durante algún tiempo.
Sí, una década es mucho tiempo para responder a una pregunta.
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