Una muestra de tejido sugiere que el VIH ha estado infectando a los humanos durante un siglo
[Publicado online el 1 de octubre de 2008 | Nature | doi:10.1038/news.2008.1143]
Una biopsia de un nódulo linfático de 48 años revela la historia de este virus mortal
Heidi Ledford

Estos bloques de tejido embebido en parafina de Kinshasa datan de alrededor de 1960 y tienen fragmentos del genoma del VIH.
Dirk Teuwen
 “Es como si tuvieras un collar de perlas de AND, ARN y proteínas, y lo juntases todo, lo empapases en pegamento y lo dejaras secar.” Michael Worobey, Universidad de Arizona, Tucson
Esta foto muestra Kinshasa alrededor de 1885, poco después de su fundación. El crecimiento de Kinshasa y de otras ciudades de la región puede haber sido crucial en la aparición del VIH y el sida.
Museo Real de África Central
Se ha descubierto que una biopsia de una mujer africana tomada hace casi 50 años contiene trazas del genoma del VIH. El análisis de las secuencias de la nueva muestra sugiere que el virus ha estado infectando a los humanos durante casi un siglo.
Aunque el sida no se reconoció hasta los años ochenta, el VIH estaba infectando a los humanos bastante antes. Los investigadores esperan que estudiando el origen y la evolución del VIH puedan aprender más sobre cómo el virus pasó de los chimpancés a los humanos y así poder averiguar cómo diseñar una vacuna para combatirlo.
En 1998, los investigadores informaron sobre el aislamiento de secuencias del VIH-1 de una muestra de sangre tomada en 1959 de un hombre bantú que vivía en Léopoldville1, ahora Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo. Los análisis de esa muestra y otras sugirieron que el HIV-1 se originó en algún momento entre 1915 y 19412.
Ahora los investigadores han informado en Nature que han sacado a la luz otra muestra histórica, recogida en 1960 de una mujer que también vivió en Léopoldville3.
Al biólogo evolucionista Michael Worobey, de la Universidad de Arizona en Tucson, y a sus colegas les ha llevado ocho años buscar muestras adecuadas de tejido antes de localizar la biopsia de nódulo linfático de 1960 en la Universidad de Kinshasa.
Empapado en pegamento
Todas las muestras habían sido tratadas con productos abrasivos, embebidas en parafina y mantenidas a temperatura ambiente durante décadas. Las sustancias ácidas habían dividido el genoma en pequeños fragmentos.
La formalina, un producto químico usado para preparar muestras para microscopía, había entrecruzado los ácidos nucleicos con las proteínas. “Es como si tuvieras un collar de perlas de AND, ARN y proteínas, y lo juntases todo, lo empapases en pegamento y lo dejaras secar”, dijo Worobey.
El equipo combinó varios métodos para conseguir secuenciar el AND y el ARN de las muestras. Otro laboratorio de la Universidad Northwestern en Chicago, Illinois, confirmó los resultados y también encontró trazas del genoma del VIH-1 en la biopsia de nódulo linfático.
Mediante una base de datos de secuencias del VIH-1 y una estimación de la velocidad a la que estas secuencias cambian en el tiempo, los investigadores han conjeturado cuándo fue la primera aparición del VIH-1. Sus resultados muestran que la fecha más probable para la aparición del VIH es sobre 1908, cuando Léopoldville se estaba convirtiendo en un centro para el comercio.
Aunque la fecha no ha sorprendido a la mayoría de los investigadores que trabajan con el VIH, este nuevo dato debería ayudar a persuadir a aquellos poco convencidos por la muestra de 1959, afirmó Beatrice Hahn, una investigadora del VIH en la Universidad de Alabama, en Birmingham.
Las secuencias de las muestras de 1959 y 1960 –las más antiguas que se han encontrado– presentan una diferencia de aproximadamente el 12%. “Esto muestra claramente que incluso entonces había una gran variedad”, ha manifestado Simon Wain-Hobson, virólogo del Instituto Pasteur de París.
Un virus listo para un primer plano
Sin embargo, Hahn previene que puede que no sea posible averiguar con exactitud cuándo el VIH pasó de los chimpancés a los humanos. Ella y sus colaboradores habían rastreado previamente la fuente más probable de VIH-1 en los chimpancés que viven en el sur de Camerún4, a cientos de kilómetros de Kinshasa, y parecía tentador suponer que las rutas comerciales contribuyeron a la infiltración del virus en la ciudad. Pero incluso en 1960, el VIH-1 había infectado únicamente a unos pocos miles de africanos. Hahn apunta que es poco probable que sea posible seguir la pista a las muestras de las primeras víctimas.
Mientras tanto, Worobey planea continuar su búsqueda a través de antiguas colecciones de tejidos para intentar encontrar otras muestras adicionales. Según él, dentro de algún tiempo quizá sea posible reconstruir los virus históricos de VIH para su posterior estudio.
La recolección de información sobre antiguas cepas del VIH –incluso algunas ya desaparecidas– puede ayudar a los investigadores a entender cómo otras cepas fueron capaces de vencer nuestras defensas, afirma Wain-Hobson. “Por cada estrella de Hollywood hay cincuenta aspirantes”, dice. “Nos encantaría saber qué causa que estas cepas pasen de la fase de aspirantes y lleguen al estrellato.”
Referencias
1. Zhu, T. et al. Nature 391, 594-597 (1998).
2. Korber, B. et al. Science 288, 1789-1796 (2000).
3. Worobey, M. et al. Nature 455, 661-664 (2008).
4. Keele, B. F. et al. Science 313, 523-526 (2006).
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