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¿Una píldora para prolongar la vida?

Publicado online el 8 de julio de 2009 | Nature | doi: 10.1038/news.2009.648

¿Una píldora para prolongar la vida?

Un fármaco frena la marcha del tiempo en ratones de mediana edad.
Kerri Smith

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[ ¿Podría una pastilla ralentizar el envejecimiento en los seres humanos? Punchstock ]

Se ha comprobado que la rapamicina, un fármaco de uso común en los seres humanos para evitar el rechazo de los órganos trasplantados, puede alargar la vida de los ratones hasta en un 14%, incluso cuando se administró a los ratones ancianos.

En moscas y gusanos, los tratamientos farmacológicos han demostrado prolongar la vida, pero, hasta ahora, la única manera segura de extender la vida en los mamíferos ha sido restringir duramente la dieta.

Sin embargo, los investigadores advierten que el uso de este fármaco para extender la vida en los seres humanos podría ser problemático, ya que suprime el sistema inmune, haciendo que las personas sean más susceptibles a las enfermedades infecciosas.

Equipos de investigación de tres instituciones diferentes de Estados Unidos –el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio, la Universidad de Michigan en Ann Arbor y el Laboratorio Jackson en Bar Harbor, Maine– llevaron a cabo el mismo experimento simultáneamente, dividiéndose unos 2.000 ratones entre ellos. Los ratones se criaron asegurándose de que fueran lo suficientemente diferentes genéticamente para que una única cepa no fuera más o menos susceptible a las enfermedades relacionadas con el envejecimiento o a los efectos del fármaco. A continuación alimentaron a los ratones con comida que contenía rapamicina.

El problema de este tipo de alimentación fue que los equipos no pudieron iniciar el tratamiento hasta que los ratones fueron mayores de lo que habían previsto: 20 meses, equivalentes a unos 60 años humanos.

Lo que sucedió fue que esta demora se convirtió en un accidente fortuito. En comparación con el grupo que no tomó el fármaco, la vida de los ratones que tomaron la rapamicina aumentó hasta en un 14%, incluso a pesar de que ya eran de mediana edad cuando comenzaron el tratamiento. Su esperanza de vida a los 20 meses se disparó en un 28% para los machos y en 38% para las hembras1.

“Usted probablemente haya escuchado la frase 'la casualidad favorece a la mente preparada’, y éste es un ejemplo de ello”, afirmó David Harrison, que dirigió la parte del experimento que tuvo lugar en el Laboratorio Jackson.

¿Relacionada con el control de calorías?
Una iniciativa independiente, el Programa de Pruebas de las Intervenciones supervisado por el Instituto Nacional de Envejecimiento estadounidense, eligió la rapamicina para que la probaran los tres laboratorios por sus conocidos efectos en la ruta celular llamada TOR (siglas en inglés de ‘meta de la rapamicina’). A partir de estudios en ratones, moscas y gusanos, se sabe que esta ruta está involucrada en los efectos antiedad de las dietas con restricción de calorías.

“En este momento, yo no lo haría ni alentaría a nadie a hacerlo”
David Harrison
Laboratorio Jackson

Esta relación podría significar que la rapamicina está imitando los efectos de la restricción dietética, afirmó Matt Kaeberlein, cuyo grupo de la Universidad de Washington, en Seattle, trabaja sobre el envejecimiento en ratones, levaduras y gusanos. “Todas las flechas van en la dirección correcta”, aseguró.

Sin embargo, Harrison no está tan seguro: ninguno de los ratones perdió peso durante sus experimentos, afirmó, y la restricción dietética generalmente funciona mejor cuando se inicia temprano en la vida, no en la mediana edad como el tratamiento con rapamicina.

La gran pregunta, por supuesto, es si este fármaco podría extender la vida humana. Tanto Harrison como Kaeberlein fueron prudentes. “En este momento, yo no lo haría ni alentaría a nadie a hacerlo”, declaró Harrison.

Obtener la dosis correcta es otro problema. Una dosis humana normal de rapamicina está entre 2 y 5 miligramos al día, muy inferior a la dosis administrada a los ratones, que era de 2,24 miligramos por kilogramo de peso al día.

Quizá la rapamicina podría alterarse de alguna manera para reducir sus efectos en el sistema inmune, pero manteniendo sus efectos antienvejecimiento. “Es una cuestión abierta si se puede separar ésta de la supresión inmune”, afirmó Kaeberlein. Pero en el futuro, dijo, es probable que se pueda ajustar la rapamicina de esta manera u orientar otras moléculas en esta vía. El laboratorio de Kaeberlein ya está trabajando en estos objetivos.

Otros compuestos también se están probando en estos tres centros estadounidenses como parte del Programa de Pruebas de las Intervenciones, incluyendo el resveratrol, un compuesto del vino tinto que se cree que puede tener efectos cardiosaludables, y la simvastatina, de la familia de las estatinas, que también se utiliza para enfermedades del corazón.

Por ahora, los investigadores no probarán estos fármacos antienvejecimiento con ellos mismos, pero eso no impide que dejen de soñar con ello. “Por supuesto que lo hemos considerado –se rio Harrison–. Tengo 67 años, así que es el momento justo para empezar mi tratamiento, ¿no?”

Referencias
1. Harrison, D. E. et al. Nature advance online publication doi:10.1038/nature08221 (2009).


 
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