Alimentación: Un problema en crecimiento
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Alimentación: Un problema en crecimiento
El hambre en el mundo sigue siendo un gran problema, pero no por las razones que muchos se imaginan. Nature analiza los últimos movimientos en el sector alimentario y el desafío que supone alimentar a 9 mil millones de personas en 2050.
Nature 466, 546-547 (2010)
1. Dónde se pasa hambre
En 2009, más de mil millones de personas estaban desnutridas, es decir, su consumo energético habitual era inferior al mínimo, pero no porque no hubiera comida suficiente, sino porque eran demasiado pobres para comprarla. Por lo menos el 30% de la comida se desaprovecha. Aunque las tasas más altas de hambre se encuentran en el África subsahariana, casi coincidiendo con las de pobreza, la mayor parte de personas desnutridas vive en Asia.

2. El hambre no desaparece
El porcentaje de personas hambrientas en los países en vías de desarrollo venía disminuyendo a lo largo de las últimas décadas (véase la parte inferior del gráfico) a pesar de que el número de personas que pasan hambre en el mundo apenas había variado (parte superior). Sin embargo, la crisis alimentaria mundial de 2008 dio un vuelco a esta tendencia positiva.

3. No es cuestión de explosiones
Desde hace tiempo, los científicos temían que se produjera una explosión demográfica que impusiera nuevas necesidades en la producción alimentaria, pero el crecimiento de la población es cada vez más lento y se espera que se estabilice en 2050, ya que la tasa de natalidad en la inmensa mayoría de los países más pobres es de alrededor de 2,2 hijos por familia. Como se observa, la cantidad de calorías disponibles por persona ha aumentado en lugar de decrecer, a pesar del aumento de la población. Producir la cantidad suficiente de alimentos es posible, pero hacerlo sin agotar nuestros recursos —en especial, el agua— de forma drástica será difícil.

4. Y tampoco es cuestión de tierras
En un artículo publicado en 2009 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) se afirmaba que la extensión de los cultivos se podría ampliar a más del doble añadiendo 1.600 millones de hectáreas (en su mayoría de Latinoamérica y África) sin que afectara a los bosques, las zonas protegidas o las zonas urbanizables. Sin embargo, la Real Sociedad de Gran Bretaña ha desaconsejado aumentar de forma sustancial la extensión de tierra cultivada, ya que, según ellos, sería perjudicial para los ecosistemas y la biodiversidad. En su lugar promulga la “intensificación sostenible”, que se ha convertido en la prioridad de muchos centros de investigación agrícola.

5. Es cuestión de conseguir más con menos
Muchos de los países pueden aumentar la productividad sólo con mejorar el uso de las tecnologías disponibles y sus métodos. No obstante, para conseguir una intensificación sostenible también es necesario generar mayores cosechas con menos agua, fertilizantes y pesticidas. Según los expertos, el aumento de las inversiones en investigación agrícola será crucial para lograrlo. Sin embargo, esta inversión sólo supone el 5% del gasto total en investigación y desarrollo en ciencia. La inversión pública en investigación agrícola a nivel mundial está creciendo, pero a un ritmo mucho menor que en la década de los setenta, durante la revolución verde. La excepción se da en China, donde la financiación ha aumentado a más del doble en la última década.
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